Un nuevo estudio sugiere que el microARN de las plantas puede incorporarse al torrente sanguíneo de los osos y facilitar la adaptación a una alimentación herbívora

PandaLa panda gigante Mang Zai y su hijo Mang Cancan comen bambú en el zoo de Chongqing, China, el 23 de febrero de 2025.CFOTO (CFOTO/Future Publishing via Getty Images)
Constanza Cabrera04 MAR 2025 – 23:20 COT

El panda gigante es un auténtico oso, igual que el pardo o el polar, poderosos depredadores. El adorado oso endémico de China también posee una flora bacteriana carnívora, pero sigue una dieta esencialmente vegetal, lo que se refleja en su dentición y también en la musculatura de la mandíbula. El bambú es su plato estrella y puede pasar hasta 14 horas diarias masticándolo, pese a que carece de enzimas suficientes para digerir la celulosa. Lleva siendo un disidente de su género desde hace unos siete millones de años y la razón podría estar en el microARN de esta planta proveniente del continente asiático. Así lo sugiere un nuevo estudio que se ha publicado en la revista Frontiers in Veterinary Science, pues estas pequeñas moléculas ―que intervienen en los procesos de desarrollo y adaptación de las plantas en el ambiente ―serían capaces ingresar en el torrente sanguíneo de estos animales y adaptar la respuesta de los pandas al bambú.

Mediante un análisis comparativo, investigadores de la Universidad Normal del Oeste de China identificaron 57 microARN derivados del bambú en muestras de sangre de siete pandas gigantes ―tres hembras adultas, tres machos adultos y una hembra joven― obtenidas entre mayo y junio de 2022. El estudio detectó que las moléculas pueden ajustar los niveles de la dopamina en los pandas gigantes, influyendo así en sus preferencias alimentarias, lo que podría desempeñar un papel vital en su proceso de adaptación dietética.

¿Por qué los osos panda son blancos y negros?

“Los microARN del bambú también intervienen en la regulación del olfato y el gusto, relacionados con sus hábitos alimentarios”, señaló Feng Li, investigador principal del hallazgo, en un comunicado. Durante la infancia, los microARN se adquieren de la leche materna, donde regulan el crecimiento y el desarrollo. A medida que el panda madura y el bambú se incorpora a su dieta, los microARN continúan modulando su expresión genética. Los científicos sostienen que los individuos de especie emblemática para la conservación de la biodiversidad acumulan, a lo largo de los años, las moléculas de la planta. Y estas pueden regular diferentes procesos fisiológicos, incluido el crecimiento y el desarrollo, los ritmos biológicos, el comportamiento y las respuestas inmunes.

Silvia Díaz, técnica del Programa de Especies de WWF España, explica que este animal es “muy especialista en su dieta. Solo toma bambú el 99% de las veces y la investigación ofrece un hallazgo novedoso que podría explicar su comportamiento”, opina. Sin embargo, de los 12 kilos de hojas y tallos de bambú que come el panda gigante a diario, solo logran digerir aproximadamente el 17%.

La adaptación del panda gigante a una dieta herbívora ha intrigado a los investigadores durante mucho tiempo. En 2009, un grupo de científicos descubrió no posee los genes necesarios para digerir el alimento vegetal, luego de secuenciar por primera vez el genoma completo de este oso. Otro análisis del microbioma del intestino, publicado en la revista Nature, determinó que las tripas del panda tienen microbios típicos de los animales carnívoros.

Alejandro Cabrera, del Departamento de Conservación del Zoo Aquarium de Madrid, sostiene que el bambú logra traspasar sus células sanguíneas, lo que favorece la metabolización de la dopamina. “Eso hace que el panda gigante tenga la necesidad de seguir comiendo bambú”, indica. El estudio también detectó que los pandas gigantes de diferentes edades y sexos tenían diferentes composiciones de microARN en su sangre. Regulan, por ejemplo, los procesos reproductivos; y por este motivo, solo se pueden encontrar en la sangre de pandas de un determinado sexo o edad. Los científicos descubrieron que los machos adultos tenían una mayor concentración de microARN.

Por otro lado, la capacidad de los microARN para enviar señales de las plantas a los animales puede permitir el estudio del tratamiento y prevención de enfermedades en animales. “Los microARN vegetales también tienen la capacidad de regular el sistema inmunológico de los animales, potenciando la resistencia de estos a las enfermedades”, indicó Li. El siguiente paso de los científicos detrás del nuevo estudio será recolectar muestras de sangre de pandas jóvenes que aún no hayan comido bambú para comprender un poco más sobre cómo se lleva a cabo este proceso.

Los esfuerzos de conservación del panda

En la actualidad, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza ha catalogado esta especie como vulnerable. Desde WWF han realizado campañas y colaboraciones desde la década de los ochenta. La ONG se convirtió en la primera organización internacional invitada por China para trabajar sobre conservación de esta especie. Hasta la fecha, se han protegido más del 70% de los hábitats naturales del panda gigante que hay a lo largo del país.

“Le ayudamos al Gobierno chino creando una red de reservas naturales para los pandas gigantes, y también corredores ecológicos que les permitan conectar poblaciones que estaban aisladas. Estas acciones han ayudado a proteger no solo a los osos pandas, sino también al resto de especies que viven allí”, sostiene Silvia Díaz. Desde España, también se han hecho esfuerzos para conservar esta especie.

El Zoo Aquarium de Madrid ha llevado a cabo con éxito el programa de conservación y reproducción al criar seis ejemplares. “Ha sido histórico para un zoológico europeo. Tuvimos gemelos en 2010, en 2021 y dos ejemplares individuales en 2013 y 2016″, recuerda Alejandro Cabrera, que trabajó como cuidador de estos osos devoradores de bambú.

Ver más en https://elpais.com/ciencia/2025-03-05/por-que-el-panda-no-come-carne-las-moleculas-del-bambu-iluminan-el-origen-de-su-dieta-vegetal.html

Lo sorprendieron talando guadua

2025-02-28

Al ciudadano lo sorprendieron cuando talaba guaduas, pero ya había extraído 50.

Foto | Cortesía Policía de Manizales | LA PATRIA

Al ciudadano lo sorprendieron cuando talaba guaduas, pero ya había extraído 50.

Autor: Redacción Judicial

La Policía de Manizales capturó el pasado martes a un hombre, de 36 años, en el momento que talaba guadua de manera ilegal en la vereda La Aurora. Al solicitarle los permisos de Corpocaldas, indicó no tenerlos.

La detención se dio en momentos que los uniformados hacían patrullajes y vieron 50 árboles a un lado de la carretera y en un predio, al sujeto cortando más especies. Tras interrogarlo, respondió que eran para construir su vivienda.

Le indicaron que dicha actividad no estaba permitida y lo capturaron en flagrancia. Posteriormente notificaron a Corpocaldas para que evalúe el daño causado.

El aprovechamiento ilícito de los recursos naturales da una pena de 5 a 11 años de prisión.

Ver más en https://www.lapatria.com/sucesos/lo-sorprendieron-talando-guadua-para-construir-la-casa

El microARN del bambú contribuye al vegetarianismo de los pandas gigantes.

El microARN del bambú contribuye al vegetarianismo de los pandas gigantes.

Redacción ciencia, 28 feb (EFE).
– ¿Qué hace que teniendo un aparato digestivo propio de los carnívoros, los pandas gigantes se alimenten básicamente de bambú? Un grupo de investigadores chinos ha descubierto que una molécula contenida en esta planta entraría en el torrente sanguíneo de estos animales induciéndolos a ser herbívoros.

Todos los organismos vivos tienen ADN, que almacena la información genética de una célula, y ARN, que transporta y transfiere esta información.

Los microARN (miARN) son pequeños ARN microreguladores de la expresión genética que desempeñan un papel fundamental en todos los procesos celulares incluyendo desarrollo, función y supervivencia. En el caso de las plantas, los miARN pueden absorberse a través de los alimentos.

Entra al sistema de los pandas gigantes
Pues bien, los investigadores chinos han descubierto que el miARN del bambú entra en el sistema de los pandas gigantes y regula su expresión génica, ayudando así a su adaptación a una dieta basada en esta planta.

Los pandas gigantes, de hecho, han desarrollado varias características adaptativas que les permitan vivir de estas plantas, como una especie de pulgares para agarrar el bambú y dientes planos adecuados para aplastarlo.

«Hemos demostrado que los miARN de origen vegetal están presentes en la sangre de los pandas gigantes e influye en sus hábitos alimentarios», explica Feng Li, investigador de la Universidad del Oeste de China y autor principal del estudio publicado este viernes en Frontiers in Veterinary Science.

Cuestión de gustos
En sus experimentos, los investigadores tomaron muestras de sangre de siete pandas gigantes, entre ellos tres hembras adultas, tres machos adultos y una hembra juvenil. En ellas encontraron 57 miARN que procedían del bambú.

«Los miARN del bambú pueden entrar en el organismo de los pandas gigantes a través de la dieta, ser absorbidos por el intestino, entrar en la circulación sanguínea y, a continuación, regular el momento en que el ARN del panda gigante transfiere información genética», añade Li.

Estos miARN de origen vegetal pueden regular distintos procesos fisiológicos, como el crecimiento y el desarrollo, los ritmos biológicos, el comportamiento y las respuestas inmunitarias.

En el caso de los pandas gigantes, los investigadores han visto que el miARN del bambú también interviene en la regulación del olfato y el gusto, muy relacionados con sus hábitos alimentarios.

Los investigadores creen que a medida que los pandas crecen y comen más bambú ciertos miARN se acumulan, modulan la expresión génica y contribuyen a la adaptación al sabor del bambú.

Estos miARN también podrían influir en el sentido del olfato de los pandas gigantes permitiéndoles elegir los trozos más frescos y nutritivos de las plantas.

«Los miARN del bambú podrían facilitar la adaptación de los pandas gigantes de una dieta carnívora a otra basada en plantas», resume el investigador chino en un comunicado.

De las plantas a los animales
Los investigadores también descubrieron que los pandas de distintas edades y sexos tienen distintas composiciones de miARN en la sangre. Por ejemplo, algunos miARN regulan los procesos reproductivos y sólo pueden encontrarse en la sangre de pandas de un determinado sexo o edad.

El hecho de que los miARN puedan transmitir señales de las plantas a los animales puede abrir puertas al estudio del tratamiento y la prevención de enfermedades animales, subrayan los autores.

«Los miARN vegetales también podrían participar en la regulación del sistema inmunitario animal, aumentando la resistencia de los animales a las enfermedades», añade Li.

El siguiente paso de la investigación, avanzan los autores, será analizar más muestras de sangre de pandas jóvenes que aún no hayan comido bambú.

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