Flotantes y de bambú: así son las viviendas resistentes a inundaciones del sudeste asiático

Flotantes y de bambú: así son las viviendas resistentes a inundaciones del sudeste asiático

Nhà tre nổi (casa flotante de bambú, en lengua vietnamita) es una solución innovadora y sostenible a los desafíos que plantea el cambio climático en regiones vulnerables

La cabaña frente a la costa

La cabaña flotando frente a la costaH&P Architects

Vicent Selva
Vicent Selva (Colaborador de idealista news)

29 Junio 2023, 6:00

En algunos países del sudeste asiático, como Tailandia, Vietnam y Camboya, los mercados flotantes son una de las atracciones turísticas más populares. Su existencia se remonta a siglos atrás, cuando los ríos y canales eran las principales vías de transporte y comunicación. Los comerciantes locales se congregaban en sus barcas y vendían una amplia variedad de productos frescos y artesanías a los lugareños y visitantes. Estos mercados flotantes no solo ofrecen una experiencia única para los turistas, sino que también representan una forma de vida arraigada en la cultura de estas comunidades.

Es interesante observar cómo, además de su belleza y encanto, puede ofrecer una alternativa a los riesgos que entraña el cambio climático y las inundaciones que están afectando a estas regiones de una forma innovadora, aunque respetuosa con la tradición. Un ejemplo de ello es esta Nhà tre nổi (casa flotante de bambú, en lengua vietnamita), desarrollada por una empresa vietnamita diseñada específicamente para aquellos que viven cerca de los ríos y pueden enfrentar inundaciones ocasionales.

Nhà tre nổi está construida con varios materiales que permiten a la casa resistir condiciones climáticas extremas, consecuencia del cambio climático. Entre estos materiales se encuentran láminas de bambú tejido comprimido, tallos de bambú, pantallas de bambú y se añaden hojas y láminas de hierro corrugado. Todos estos materiales se unen con pestillos y amarres.

La cabaña iluminada por la noche

Imagen nocturnaH&P Architects

La parte flotante se logra mediante tambores de plástico colocados en la parte inferior de la casa. La vivienda tiene unos 36 m2 y su diseño se asemeja a una casa tradicional en forma triangular. En su interior, cuenta con una distribución de espacios abiertos en dos niveles, aunque próximamente agregarán un dormitorio, área de cocina y otras comodidades que la harán sentir como un hogar real. Incluso se instalarán tanques de almacenamiento de agua dulce y tanques sépticos. El techo contará con un sistema de recolección de agua de lluvia y paneles solares para hacerla más sostenible. En algunas partes, se han dejado fachadas abiertas para permitir la entrada de luz natural y aire fresco.

Planta baja

Planta bajaH&P Architects

La parte superior del espacio también puede utilizarse como aula o biblioteca cuando se retiren los paneles del suelo. Este concepto resulta sumamente interesante, a pesar de que todavía se encuentra en etapa de prototipo. Fue diseñado específicamente para aquellos que viven en el área del Delta del Mekong como una solución habitacional alternativa para adaptarse a las condiciones cada vez más adversas provocadas por el cambio climático.

Vista interior

Vista interior con el altilloH&P Architects

Con todo esto, Nhà tre nổi representa una respuesta innovadora a los desafíos planteados por las inundaciones y el cambio climático en regiones vulnerables. Su diseño resiliente y sostenible, utilizando materiales naturales como el bambú y la incorporación de soluciones de energía renovable, demuestra cómo la arquitectura puede adaptarse a las necesidades cambiantes y ofrecer viviendas seguras y funcionales. A medida que las amenazas climáticas aumentan, este tipo de soluciones creativas y de bajo impacto ambiental se vuelven cada vez más relevantes en la búsqueda de una vida sostenible y resistente al cambio climático.

Vista aérea desde las alturasLa cabaña desde las alturasH&P Architects

Planta baja con mobiliario de bambúLos muebles también son de bambúH&P Architects

Ver más https://www.idealista.com/news/inmobiliario/vivienda/2023/06/29/806693-flotantes-y-de-bambu-asi-son-las-viviendas-resistentes-a-inundaciones-del-sudeste

Estas casas de bambú cuestan lo mismo que un móvil y se construyen en días

El estudio de arquitectura Blue Temple ha desarrollado un innovador sistema de viviendas de bajo coste para familias desplazadas en Myanmar

Housing Now Modular Bamboo Housing es un proyecto de 26 viviendas modulares concebido para familias desplazadas en la región de Bago.

Housing Now Modular Bamboo HousingAung Htay Hlaing

Vicent Selva
Vicent Selva (Colaborador de idealista news)

25 Mayo 2026, 15:46

El bambú se ha ganado el sobrenombre de “acero vegetal”. Las ventajas de este material natural son excepcionales ya que posee una tasa de crecimiento rápida, lo que lo convierte en un recurso altamente renovable y ecológico. Además, también ofrece una asombrosa relación entre peso y resistencia, destacando especialmente por su flexibilidad.

Por esa razón, en zonas geográficas propensas a la actividad sísmica, esta elasticidad permite que las estructuras se curven y absorban la energía de los temblores sin llegar a colapsar.

Esta combinación de sostenibilidad, bajo coste y resistencia se ha convertido en una solución vital en muchas zonas del mundo, como en Myanmar, donde el bambú ha demostrado dar respuesta a las urgentes necesidades de infraestructura en áreas propensas a desastres naturales.

Allí, el estudio de arquitectura Blue Temple ha desarrollado un innovador sistema de viviendas de bajo coste concebido específicamente para familias desplazadas en la región de Bago.

El proyecto, de 26 viviendas modulares y bautizado como Housing Now Modular Bamboo Housing, nace para demostrar que es posible acceder a una arquitectura de alto rendimiento bajo condiciones de extrema limitación de recursos.

Cuentan con ventanas abatibles que favorecen la ventilación y el paso de luz.

Ventanas abatiblesAung Htay Hlaing

Innovación estructural

El secreto del éxito de estas viviendas radica en su ingenioso sistema constructivo, diseñado meticulosamente para soportar severas cargas sísmicas. A diferencia de otros proyectos que utilizan grandes troncos, el enfoque aprovecha una de las especies vegetales más abundantes y económicas del país, el bambú de pequeño diámetro.

Su estructura de bambú se asienta sobre pilares de hormigón y tejados inclinados con aleros sobresalientes.

Sobre pilaresAung Htay Hlaing

El estudio explica que “la clave técnica consiste en agrupar, superponer y sujetar estos finos haces de bambú utilizando un sistema guiado por plantillas. El resultado de este ensamblaje es una estructura de elementos arqueados y entrelazados que logra alcanzar una resistencia mecánica equiparable a la de la madera convencional”.

Este método permite mantener una cadena de suministro 100% local y reducir los costes a una fracción de lo habitual. De hecho, el estudio presume de que levantar una de estas casas tiene el mismo coste que comprar un teléfono móvil de gama alta, unos 1.000 dolares, con un tiempo de ejecución récord de tan solo siete días.

La eficacia de este entramado modular no es una mera hipótesis. De hecho, las viviendas ya han demostrado su valía al resistir estoicamente un reciente terremoto de magnitud 7,7.

Se trata de unas construcciones de bambú concebidas como una solución para sobrevivir a los desastres naturales.

Casas de bambúAung Htay Hlaing

La forma sigue a la necesidad

La estética de las casas del proyecto es el resultado directo y puro de su ingeniería. Como señala el estudio, “la apariencia del edificio emana de la claridad necesaria para su funcionamiento y geometría, y no de un capricho estilístico”. Los materiales y la estructura confieren a las viviendas una belleza rústica y contemporánea a la vez.

Los elementos de bambú entrelazados componen los marcos estructurales.

Estructuras entrelazadasAung Htay Hlaing

El diseño modular brilla por su versatilidad. Las casas están equipadas con grandes ventanas abatibles que garantizan la ventilación cruzada y la entrada de luz natural.

Además, el uso de paneles y tabiques no estructurales otorga a los residentes la libertad de personalizar la distribución interna de las estancias. De este modo, cada familia puede adaptar el espacio a sus propias necesidades cotidianas sin comprometer en ningún momento la rigidez y seguridad sísmica del conjunto.

La intención de los creadores de la propuesta es establecer un método de construcción rápido, seguro y económico que funcione como un sistema de código abierto, permitiendo que otras comunidades puedan replicarlo.

Estructuras prefabricadas que han resistido un terremoto de 7.7.

Estructuras prefabricadasAung Htay Hlaing

Esta visión colaborativa se inscribe en una tendencia global al alza, donde el bambú se consagra como el material del futuro en Asia. Ejemplos de ello son la impresionante sala de meditación budista con armadura de mándala, o un centro de aprendizaje en Indonesia.

Los habitantes pueden adaptar el espacio interior a sus necesidades.

Ver más en https://www.idealista.com/news/inmobiliario/vivienda/2026/05/25/898879-estas-casas-de-bambu-cuestan-lo-mismo-que-un-movil-y-se-construyen-en-dias

El puente marítimo más largo del mundo, con 55 km de longitud, es una maravilla de la ingeniería que se tarda 40 minutos en cruzar y tardó 9 años en construirse

El puente marítimo más largo del mundo, con 55 km de longitud, es una maravilla de la ingeniería que se tarda 40 minutos en cruzar y tardó 9 años en construirse

Puente Hong Kong-Zhuhai-Macao, el puente marítimo más largo del mundo con paneles de bambú.

China no ha construido un puente entero de bambú, y ese matiz es importante. Lo que sí ha hecho es usar paneles compuestos de bambú en una parte muy visible del puente Hong Kong-Zhuhai-Macao, la gran infraestructura de 55 kilómetros que une Hong Kong, Zhuhai y Macao y que está considerada el paso marítimo de puente y túnel más largo del mundo.

La noticia llama la atención porque esos paneles llevan instalados desde la apertura del puente en 2018 y, según Science and Technology Daily, han soportado exposición solar, corrosión marina y tifones durante más de seis años. En una zona donde el salitre se come casi todo y el clima no perdona, no es poca cosa.

El récord no está donde parece

El puente Hong Kong-Zhuhai-Macao no es una pasarela cualquiera. La web oficial del proyecto explica que sus 55 kilómetros incluyen la carretera de enlace de Hong Kong, el puente principal y la carretera de enlace de Zhuhai. En el tramo entre el puerto de Hong Kong y los puertos de Zhuhai y Macao, el recorrido ronda los 42 kilómetros.

En la práctica, esto permite reducir mucho los tiempos de viaje en el delta del río Perla. La propia página oficial indica que el trayecto de unos 42 kilómetros puede hacerse en unos 40 minutos. Antes, moverse entre estas zonas podía convertirse en un viaje largo, con ferris, esperas y bastante más paciencia.

Pero el dato más ecológico de esta historia no está en el tamaño del puente. Está en un detalle más pequeño, casi escondido bajo los pies de quienes pasan por sus plataformas paisajísticas.

Dónde entra el bambú

Según Science and Technology Daily, la superficie de las plataformas paisajísticas de las islas artificiales del puente se cubrió con paneles exteriores de bambú de alta durabilidad. La zona alcanza más de 20.000 metros cuadrados, una escala suficiente como para probar el material fuera del laboratorio.

La clave está en que no se trata del bambú tal como lo imaginamos en una caña natural. Son paneles compuestos, procesados para resistir mejor la humedad, el sol y el uso diario. Es decir, bambú transformado en material de construcción.

Desde 2018, esos paneles han estado expuestos a condiciones duras. Sol intenso, aire marino, agua salada y tifones. El informe citado por el medio chino asegura que se han mantenido firmes tras más de seis años de servicio. Y eso cambia la conversación.

Por qué China mira al bambú

El bambú crece rápido, tiene buena resistencia y puede usarse para sustituir madera, plástico o algunos materiales más intensivos en carbono en determinadas aplicaciones. No sirve para todo, claro. Nadie debería pensar que va a reemplazar de golpe al acero en un viaducto de esta escala.

Pero sí puede ocupar espacios donde hoy se usan materiales más contaminantes o menos renovables. Suelos exteriores, paneles, cubiertas, mobiliario urbano o elementos no estructurales son algunos ejemplos más realistas. Ahí es donde el bambú puede empezar a jugar fuerte.

China tiene además una ventaja evidente. Science and Technology Daily señala que el país es el mayor productor y exportador mundial de bambú, con una industria que generó 541.200 millones de yuanes en 2023 y exportaciones superiores a 16.000 millones de yuanes. También cuenta con más de 6,67 millones de hectáreas de bosques de bambú.

El problema es la durabilidad

El bambú tiene un punto débil muy claro. Al crecer rápido y contener almidones y azúcares, puede pudrirse o llenarse de moho si no se trata bien. Cualquiera que haya dejado madera o fibras vegetales a la intemperie lo entiende rápido.

Por eso, el avance no está solo en elegir bambú, sino en procesarlo mejor. El equipo de Lou Zhichao, de la Universidad Forestal de Nanjing, trabaja desde 2016 en tecnologías de bambú reconstituido de bajo carbono. Entre ellas aparece una técnica de pirólisis suave que busca retirar nutrientes internos sin destruir la celulosa.

Lou lo explicó de forma directa. «La nueva técnica de pirólisis suave fue diseñada para reducir a más de la mitad tanto la temperatura como el tiempo del tratamiento térmico, además de recortar el consumo de energía». Si ese proceso se consolida, el bambú dejaría de ser solo un material bonito para convertirse en una opción industrial más seria.

Una obra verde con matices

Aquí conviene no dejarse llevar por el brillo del récord. Que una parte del puente use bambú no convierte automáticamente a toda la infraestructura en ecológica. Un puente de 55 kilómetros sobre un estuario tiene impactos, ocupa espacio y cambia un territorio muy sensible.

De hecho, un estudio de la Universidad China de Hong Kong publicado en 2025 alertó del fuerte impacto humano sobre los delfines blancos chinos en aguas del norte de Lantau. La investigación cita la pérdida de hábitat por rellenos, el tráfico marítimo rápido y la contaminación, e incluye entre los cambios de la zona la isla artificial del puente Hong Kong-Zhuhai-Macao. La población de delfines blancos chinos en Hong Kong pasó de 158 individuos en 2003 a 37 en 2020, según los datos recogidos por la universidad.

También hay estudios que ofrecen una lectura más matizada. Una investigación publicada en Frontiers in Marine Science analizó avistamientos antes, durante y después de la construcción y señaló que las aguas próximas al puente seguían siendo un hábitat importante para estos delfines, aunque también reconoció que la reducción de actividad humana durante la pandemia pudo influir en algunos resultados.

Qué puede cambiar

La lección más interesante no es que el mundo vaya a llenarse de puentes gigantes de bambú. Eso sería exagerar. Lo importante es que un material vegetal, bien tratado, puede resistir en una infraestructura marítima real durante años.

Para la construcción sostenible, ese detalle pesa. Las ciudades necesitan suelos, paneles, cubiertas y elementos urbanos que aguanten calor, lluvia, humedad y uso constante. Si parte de esos materiales pueden venir de recursos renovables y con menor huella de carbono, la factura ambiental baja. Poco a poco, pero baja.

El puente Hong Kong-Zhuhai-Macao sigue siendo una megaobra de acero, hormigón, túneles e islas artificiales. Pero sus plataformas de bambú dejan una pregunta abierta. ¿Cuántos materiales naturales hemos descartado demasiado pronto solo porque no sabíamos tratarlos bien?

El comunicado sobre el uso de bambú en esta infraestructura ha sido publicado por Science and Technology Daily.

Ver mas en https://www.ecoticias.com/hoyeco/el-puente-maritimo-mas-largo-del-mundo-con-55-km-de-longitud-es-una-maravilla-de-la-ingenieria-que-se-tarda-40-minutos-en-cruzar-y-tardo-9-anos-en-construirse/35876/