Avanza la construcción del nuevo pabellón en guadua del Coliseo de Ferias

El proyecto conjunto entre la Alcaldía de Ibagué y el SENA Tolima mejora la infraestructura del Coliseo de Ferias.

La obra del nuevo pabellón avanza a buen ritmo en el Coliseo de Ferias

A buen ritmo se desarrollan las obras de construcción del nuevo pabellón en guadua del Coliseo de Ferias, un proyecto que busca fortalecer y modernizar este tradicional escenario de la ciudad. La ejecución se realiza gracias al trabajo conjunto entre la Alcaldía de Ibagué y el SENA regional Tolima, entidades que articulan esfuerzos para mejorar la infraestructura y brindar un espacio adecuado para eventos y actividades de carácter comercial, cultural y comunitario.

El nuevo pabellón hace parte de las iniciativas impulsadas por la Administración Municipal para revitalizar los escenarios públicos de la ciudad, priorizando el uso de materiales sostenibles como la guadua, reconocida por su resistencia, durabilidad y bajo impacto ambiental. La construcción de este espacio representa una mejora significativa en la infraestructura del Coliseo de Ferias, que es considerado uno de los puntos de encuentro más representativos de Ibagué.

La obra incorpora materiales sostenibles y mano de obra especializada

El gerente de Infibagué, Edilberto Pava, confirmó que las obras presentan un avance importante en su fase constructiva. Según explicó, ya se culminó la fundición de la placa principal y se iniciará la instalación estructural de las guaduas, etapa clave para consolidar el diseño arquitectónico del nuevo pabellón.

“Ya hemos avanzado en un grado importante en esta ejecución, se fundió la placa y ya vamos a empezar con todo lo que tiene que ver con la instalación de las guaduas. Esta obra está quedando maravillosa, para que pronto la podamos entregar y los ibaguereños la puedan disfrutar”, señaló el funcionario.

La intervención integra técnicas tradicionales y modernas de construcción, con un enfoque en la sostenibilidad y la preservación de materiales naturales. El uso de guadua no solo aporta un componente estético, sino que también fortalece el compromiso institucional con el desarrollo de obras respetuosas con el medio ambiente.

El Coliseo de Ferias recibe mantenimiento y embellecimiento constante

La Alcaldía de Ibagué adelanta de forma permanente trabajos de mantenimiento y adecuación en el Coliseo de Ferias para preservar su funcionalidad y valor patrimonial. Estas acciones incluyen podas, rocería, pintura, soldadura y reparaciones menores que garantizan el buen estado del recinto y su entorno.

La gestión busca que este espacio siga siendo un punto de encuentro para las actividades económicas, ferias agroindustriales, exposiciones y eventos locales que dinamizan la economía regional. El mantenimiento constante y las nuevas obras aseguran que el Coliseo de Ferias continúe cumpliendo su papel como uno de los escenarios emblemáticos del desarrollo productivo de la ciudad.

El proyecto del nuevo pabellón complementa estas acciones de conservación y modernización, reforzando el compromiso institucional con la recuperación de los espacios públicos y la promoción de escenarios adecuados para el encuentro ciudadano.

ciudad

La ejecución del nuevo pabellón refleja la colaboración entre la Administración Municipal y el SENA Tolima, que unen esfuerzos para fortalecer la infraestructura urbana y la formación técnica. Esta alianza permite vincular aprendices y profesionales del sector construcción, promoviendo el aprendizaje práctico y la participación en proyectos con impacto local.

De esta forma, el proyecto trasciende el ámbito de la obra física y se convierte también en un espacio de formación, práctica y experiencia para los jóvenes vinculados a programas del SENA. El enfoque conjunto busca optimizar los recursos públicos y promover el trabajo coordinado entre instituciones locales para el desarrollo sostenible de Ibagué.

El Coliseo de Ferias se consolida como un espacio emblemático para los ibaguereños

El Coliseo de Ferias continúa siendo un símbolo del trabajo comunitario y de la identidad local. A lo largo de los años, este espacio ha albergado exposiciones, ferias empresariales, encuentros culturales y actividades productivas que fortalecen el tejido social y económico de la región.

El gerente de Infibagué, Edilberto Pava, reiteró el propósito de mantener el escenario en condiciones óptimas: “Continuamos con la tarea de colocar bien bonito este magnífico espacio, como lo es nuestro Coliseo de Ferias, para todos los ibaguereños. Lo que estamos haciendo con el SENA, es un pabellón en guadua”, concluyó.

El avance en la construcción del nuevo pabellón representa un paso más en la renovación de los espacios públicos de Ibagué, reafirmando el compromiso de la Administración Municipal con la recuperación, mantenimiento y mejora de los escenarios que fortalecen la vida comunitaria y el desarrollo local.

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Los secretos que esconde el único puente de guadua que tiene Bogotá, la obra que resalta en la calle 80

Este puente, construido por el arquitecto Simón Vélez, honra a Yenny Garzón y guarda una historia de dolor, innovación y memoria en la capital

Por: Ramiro Pacheco | septiembre 27, 2025
Los secretos que esconde el único puente de guadua que tiene Bogotá, la obra que resalta en la calle 80

El puente de Guadua, como lo llama todo el mundo, está ahí desde hace más de veinte años. Nadie lo recuerda por su nombre oficial: puente Yenny Garzón. Para los bogotanos, es simplemente ese puente extraño, con alma de caña y cuerpo de acero, que se levanta en Engativá, a la altura de la carrera 119 con calle 80, justo donde Bogotá empieza a despedirse de sí misma para dar paso a los municipios de Cota, Tabio, Tenjo, Funza, Mosquera, Villeta, y toda la cadena de pueblos que se abren como corredores hacia el occidente.

puente de guadua

El puente es único. No hay otro en Bogotá que se parezca. Fue construido en guadua, una caña que en el Eje Cafetero abunda y que para muchos es sinónimo de lo humilde, de lo sencillo, pero que, en manos de arquitectos tercos y visionarios, se transforma en un material tan noble como el acero y el cemento. Eso lo entendió el arquitecto Simón Vélez, un hombre que decidió ponerle alas a un tallo verde y convertirlo en estructuras que, más que puentes o casas, parecen poemas de bambú.

Vélez diseñó la estructura y Marcelo Villegas la levantó pieza por pieza. El Instituto de Desarrollo Urbano financió la cimentación, los estudios y las rampas; el SENA pagó parte de la mano de obra; y la empresa Bambú de Colombia donó las guaduas, que llegaron desde Quimbaya, Quindío. En total se usaron tres mil varas, 45 metros de largo, tres de ancho, 130 toneladas de peso. Y un título difícil de arrebatar: es la estructura de guadua más grande del mundo en su tipo.

Cuando se inauguró, el 30 de diciembre de 2003, Antanas Mockus —entonces alcalde de Bogotá— la miró con recelo. Aseguró que parecía una estructura estrafalaria, que rompía con la armonía del entorno. Después, ya puesta en servicio, reconoció que era una obra bella, innovadora, un puente que conciliaba lo frío del cemento y el hierro con lo cálido de la guadua. Esa contradicción lo hacía distinto: un puente que no era de vidrio ni de acero, sino de caña, levantado en medio de una ciudad que todavía duda entre lo moderno y lo ancestral.

puente de guadua

Lo cierto es que no siempre fue así de ligero. Al principio pesaba 210 toneladas: tenía un piso de concreto y un techo de teja de barro. Pronto se dieron cuenta de que la estructura no resistiría tanto peso. Fue entonces cuando decidieron cambiar el piso por madera y el techo por bambú y materiales sintéticos. Así, la mole perdió ochenta toneladas y pudo descansar. Desde entonces, conecta Engativá con Suba a través de seis kilómetros de ciclorutas que van desde el parque La Florida hasta el humedal Juan Amarillo.

Pero el puente guarda, además de sus cifras y su audacia arquitectónica, una historia íntima, dolorosa, que lo nombra. Yenny Varinia Garzón Caicedo nació en Bogotá en 1973 y estudió arquitectura en la Universidad Nacional. Se especializó en investigar el uso de la guadua y el bambú en la construcción. Trabajó codo a codo con Simón Vélez y aprendió de él a ver en esa caña no un material barato, sino una fibra resistente que podía convertirse en el esqueleto de grandes obras.

La vida de Yenny se apagó temprano. Fue asesinada en Chía, en febrero del año 2000, cuando apenas tenía 27 años. Su muerte aún no tiene responsables claros: el caso sigue sin resolverse. Su padre, Angelino Garzón, que por esos años era gobernador del Valle, nunca dejó de repetir una enseñanza que le había dejado su hija: “Aprenda de la guadua, papá. Ella se dobla, pero no se quiebra. Y entre más vieja, más flexible, pero aun así no se rompe”.

Tal vez por eso, cuando el puente se levantó, Vélez decidió bautizarlo con el nombre de Yenny. Era una manera de devolverle a la joven arquitecta lo que ella le había dado: la convicción de que la guadua podía desafiar el tiempo. Desde entonces, cada persona que cruza ese puente camina, sin saberlo, sobre un homenaje.

En las mañanas, el puente se llena de ciclistas que van rumbo al trabajo y de vendedores que empujan carretas con frutas. Por las tardes, son los estudiantes de Suba los que lo atraviesan para tomar bus hacia el occidente. Muchos ni siquiera se preguntan de qué está hecho. Para ellos, es simplemente el paso obligado, un tramo más de la ruta diaria. Pero ahí está: vibrante, silencioso, recordando que la ciudad también tiene un corazón de guadua.

puente de guadua

Simón Vélez, el autor de la obra, se ha vuelto una figura mundial. Ganó el Premio Príncipe Claus en 2009 y estuvo en la Bienal de Venecia en 2016. Ha levantado edificaciones en Alemania, Jamaica, China, India, Panamá, Ecuador, Estados Unidos, Francia, Brasil y México. Su sello es claro: un sistema de unión que incorpora la guadua como un componente estructural permanente. Él insiste en que este material es más barato que el acero, menos contaminante y capaz de durar hasta dos siglos si se cuida bien.

Quizás por eso, el puente de Engativá no es solo un experimento urbano ni un atajo para ciclistas. Es un símbolo de lo que se puede lograr cuando lo local se defiende frente a la avalancha de lo global. Un recordatorio de que la caña que crece en el Quindío puede sostener a Bogotá entera. Y también, de que los muertos, como Yenny, pueden seguir vivos en la forma de un puente que se dobla, pero no se quiebra.

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​La «preservación por circulación» en el bambú guadua

La «preservación por circulación» en el bambú guadua es un método para impregnar el culmo con un conservante, usualmente una mezcla de bórax y ácido bórico o compuestos de boro, cobre y cromo, para protegerlo de plagas como termitas y hongos. Este proceso requiere perforar los nudos del bambú y presurizar el sistema con el líquido para que el conservante desplace la savia, penetrando profundamente en la estructura para garantizar la durabilidad del material, especialmente para usos interiores.

¿Cómo funciona la preservación por circulación?

Perforación de nudos: Es necesario romper la resistencia de los nudos internos del bambú para que la solución conservante pueda circular libremente.

Preparación del líquido: Se prepara una solución a base de compuestos de boro, como bórax y ácido bórico, o mezclas como el ACQ 2102 (que contiene óxido cúprico y cloruro de Didecyldimetilamonio), o el C5B=CCB (boro, cobre y cromo).

Presurización: Las trozas de guadua se conectan a un equipo y se aplica presión para que el líquido circule, reemplazando la savia interna.

Desplazamiento de savia: La presión fuerza al líquido a salir por los puntos de purga y desaloja la savia, permitiendo una impregnación profunda del conservante en la estructura del bambú.

Conservantes comunes y su efectividad

Bórax y ácido bórico:
Es un método eficaz y ecológico para proteger el bambú de insectos y hongos en aplicaciones interiores.

Mezclas a base de boro, cobre y cromo (como C5B/CCB):
Estos compuestos forman compuestos insolubles dentro del bambú, ofreciendo una mayor durabilidad.

Beneficios clave del tratamiento

Mayor longevidad:
El tratamiento extiende significativamente la vida útil del bambú.

Protección contra plagas:
Repele termitas, escarabajos y otros insectos.

Protección contra hongos:
Ayuda a prevenir el deterioro causado por los hongos de pudrición.

Resistencia a la humedad:
Al impedir el ataque biológico, se protege la estructura del bambú de la degradación por factores externos, como la humedad.
Consideraciones adicionales

Uso interior vs. exterior:
El bambú tratado con estos métodos es ideal para interiores. Para uso en exteriores, se requiere un sellado adicional con pinturas o barnices para protegerlo de la humedad y un mantenimiento periódico.

Manejo cuidadoso:
Es importante evitar rayar o desgarrar la guadua durante el corte, para no comprometer la eficacia del proceso.

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GUSTAVO TENECHE
* Estudiante-Autodidacta en Arquitectura e Ingeniería Sostenible
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