​La «preservación por circulación» en el bambú guadua

La «preservación por circulación» en el bambú guadua es un método para impregnar el culmo con un conservante, usualmente una mezcla de bórax y ácido bórico o compuestos de boro, cobre y cromo, para protegerlo de plagas como termitas y hongos. Este proceso requiere perforar los nudos del bambú y presurizar el sistema con el líquido para que el conservante desplace la savia, penetrando profundamente en la estructura para garantizar la durabilidad del material, especialmente para usos interiores.

¿Cómo funciona la preservación por circulación?

Perforación de nudos: Es necesario romper la resistencia de los nudos internos del bambú para que la solución conservante pueda circular libremente.

Preparación del líquido: Se prepara una solución a base de compuestos de boro, como bórax y ácido bórico, o mezclas como el ACQ 2102 (que contiene óxido cúprico y cloruro de Didecyldimetilamonio), o el C5B=CCB (boro, cobre y cromo).

Presurización: Las trozas de guadua se conectan a un equipo y se aplica presión para que el líquido circule, reemplazando la savia interna.

Desplazamiento de savia: La presión fuerza al líquido a salir por los puntos de purga y desaloja la savia, permitiendo una impregnación profunda del conservante en la estructura del bambú.

Conservantes comunes y su efectividad

Bórax y ácido bórico:
Es un método eficaz y ecológico para proteger el bambú de insectos y hongos en aplicaciones interiores.

Mezclas a base de boro, cobre y cromo (como C5B/CCB):
Estos compuestos forman compuestos insolubles dentro del bambú, ofreciendo una mayor durabilidad.

Beneficios clave del tratamiento

Mayor longevidad:
El tratamiento extiende significativamente la vida útil del bambú.

Protección contra plagas:
Repele termitas, escarabajos y otros insectos.

Protección contra hongos:
Ayuda a prevenir el deterioro causado por los hongos de pudrición.

Resistencia a la humedad:
Al impedir el ataque biológico, se protege la estructura del bambú de la degradación por factores externos, como la humedad.
Consideraciones adicionales

Uso interior vs. exterior:
El bambú tratado con estos métodos es ideal para interiores. Para uso en exteriores, se requiere un sellado adicional con pinturas o barnices para protegerlo de la humedad y un mantenimiento periódico.

Manejo cuidadoso:
Es importante evitar rayar o desgarrar la guadua durante el corte, para no comprometer la eficacia del proceso.

Trabajamos para servirle
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GUSTAVO TENECHE
* Estudiante-Autodidacta en Arquitectura e Ingeniería Sostenible
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Emprendimientos promueven uso del bambú en Cuba

Claudia María Delgado Torres Fotos de la autora
12 Agosto 2025

La Habana, 12 ago(ACN) Para promover la producción y manejo sostenible del bambú acciona en Cuba el proyecto Nudos, conformado por un grupo de emprendimientos como HaBici Habana, Engancho y la empresa tecnológica Nufor.

Mariana Vila, diseñadora gráfica y fundadora del Grupo Creativo Engancho, expresó a la ACN que hace seis meses surgió esta iniciativa con el fin de incorporar criterios ambientales en la concepción y desarrollo de productos y servicios, con calidad funcionalidad y estética, apostando por el diseño sostenible o ecodiseño.

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Destacó la obtención del carbón de bambú como combustible para la cocción de alimentos y extender su conservación, asi como su uso para purificar el agua.

Otra producciones son la fabricación de tableros de bambú, revestimiento para pisos, muebles y artículos para el hogar, muy amigables con el medio ambiente por ser un material regenerativo para los ecosistemas, dijo la propia fuente.

De conjunto con la empresa Habici Habana se fabrican bicicletas de bambú, las cuales tienen un diseño liviano y ecológico y permite la sustitución de importaciones, aseveró Vila.

Con el objetivo de contribuir a la concientización y divulgación del potencial que tiene el bambú como recurso natural, el proyecto Nudos aboga por alianzas con la Fundación por el Cambio Climatico Iris, para intercambiar prácticas de manejo, crear y fortalecer estrategias de desarrollo para la siembra del bambú en fincas y comunidades rurales.

Además, realizan cursos de capacitación a personas para fomentar su utilización en la construcción, la artesanía y aprovechamiento como fuente de energía renovable.

También esta planta protege a los ríos, embalses, cuencas hidrográficas y a la biodiversidad, por lo que se inserta en las acciones de la Tarea Vida, el Plan del Estado Cubano para enfrentar y mitigar los efectos del cambio climático.

VER MÁS EN: https://www.acn.cu/economia/emprendimientos-promueven-uso-del-bambu-en-cuba

ESPOL propone vivienda sismorresistente con caña guadúa y cemento

ESPOL desarrolla una técnica de construcción sostenible y económica con caña guadúa y cemento para zonas vulnerables

En un país como Ecuador, donde la amenaza sísmica es permanente y las brechas sociales condicionan el acceso a viviendas seguras, innovar en materiales y técnicas de construcción no es solo una opción, sino una necesidad.

Desde esa premisa nació, en 2020, un proyecto liderado por la doctora Natividad García-Troncoso, docente e investigadora de la Facultad de Ingeniería en Ciencias de la Tierra (FICT) de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL).

Su propuesta rescata una técnica constructiva tradicional, el bahareque, y la adapta a estándares modernos, con la finalidad de ofrecer una solución integral para las comunidades más expuestas a riesgos naturales y socioeconómicos.

El bahareque encementado combina caña guadúa (Guadua angustifolia), malla metálica y mortero de cemento, creando paneles estructurales reforzados que garantizan rigidez y continuidad. Este sistema, aunque sencillo en apariencia, incorpora criterios estructurales avanzados y un enfoque de sostenibilidad. “Se trata de una técnica que reconoce el valor de lo local, de lo natural, pero que no se queda en lo artesanal: lo lleva al siguiente nivel con base científica y tecnológica”, explica la investigadora.

Uno de los principales atractivos del sistema es su costo. Frente a una vivienda tradicional de hormigón armado, el bahareque encementado puede representar una reducción del 20% al 30% en la estructura principal. Este ahorro se logra gracias al uso de materiales accesibles, de bajo impacto ambiental y disponibilidad local, lo que además disminuye los costos de transporte y producción.

Pero el ahorro no se limita al presupuesto inicial. Según el equipo investigador, el sistema ofrece una menor huella de carbono y un mejor desempeño a lo largo del ciclo de vida de la vivienda.

Su índice de sostenibilidad alcanza un 17,5% por encima de los muros de hormigón convencionales, gracias a la utilización de recursos renovables como la caña guadúa, reconocida por su rápido crecimiento y bajo impacto ecológico. Además, sus propiedades térmicas naturales aportan al confort interior, reduciendo el uso de sistemas de climatización.

La propuesta no solo responde a necesidades económicas y ambientales, sino también a criterios de seguridad estructural. De acuerdo con la doctora García, el sistema posee mayor ductilidad y flexibilidad, lo cual le otorga un mejor comportamiento ante sismos.

En pruebas realizadas, el bahareque encementado mostró capacidad de mantenerse operativo bajo un evento sísmico raro (con un periodo de retorno de 475 años), superando el estándar de “seguridad de vida” que cumple la construcción tradicional de hormigón.

Otro beneficio clave es la facilidad de reparación. En caso de daños por sismo, el sistema permite intervenciones localizadas con materiales accesibles, sin necesidad de reconstruir completamente la estructura. Esto reduce significativamente los costos de mantenimiento y mejora la resiliencia de las comunidades que lo adopten.

GuaduaNueva alternativa estructural reduce hasta 30% el costo de viviendas – Gabriel Cornejo

El desarrollo del sistema ha pasado por rigurosas etapas de validación. Primero, mediante simulaciones computacionales avanzadas, como análisis estáticos incrementales o «pushover», con computadoras de alto desempeño. Luego, a través de ensayos experimentales de laboratorio, como pruebas de compresión axial y simulaciones estructurales sometidas a registros sísmicos reales.

Además del equipo de la ESPOL, participan investigadores del Centro de Investigación y Desarrollo en Nanotecnología y Materiales Avanzados (CIDNA), entre ellos el ingeniero Juan Pablo Molina, el máster Ken Tello Ayala y el asistente Miguel Vergara.

También se cuenta con la colaboración de expertos internacionales que han contribuido a la revisión técnica del proyecto. Las pruebas se han desarrollado bajo normativas nacionales e internacionales, como la NEC-SE-GUADÚA, FEMA 440, ASCE 41 y ACI 318-19, lo cual garantiza su validez científica.

Más allá de los cálculos y ensayos técnicos, el proyecto ha tenido una fase clave: la validación social. Se aplicaron encuestas en comunidades donde se ha probado el sistema a pequeña escala, y los resultados fueron alentadores. Los habitantes valoraron positivamente la propuesta, destacando el bajo costo, el confort térmico y la identidad cultural asociada a los materiales tradicionales.

“El uso de guadúa no solo es práctico, también tiene un valor simbólico. Las comunidades se sienten identificadas con estos materiales, lo que favorece su aceptación y apropiación”, señala la docente. Esta dimensión social refuerza la viabilidad de la propuesta, sobre todo en contextos donde las soluciones prefabricadas o importadas generan rechazo o son económicamente inviables.

Escalabilidad, sostenibilidad y visión de futuro

Actualmente, el proyecto busca financiamiento nacional e internacional para construir un prototipo habitacional a escala real. Este paso es clave para evaluar el sistema en condiciones reales y medir su impacto tanto estructural como social.

La visión a largo plazo es escalar la propuesta a proyectos de vivienda social en zonas de alto riesgo sísmico y pobreza, tanto en áreas rurales como urbanas.

“Queremos que esta tecnología llegue a quienes más lo necesitan, no como un producto terminado, sino como una propuesta abierta, adaptable, participativa”, concluye Natividad García. El bahareque encementado no es solo una solución técnica: es un puente entre el conocimiento ancestral y la innovación contemporánea, entre la ingeniería y el desarrollo humano.

Ver más en https://www.expreso.ec/ciencia-y-tecnologia/espol-propone-vivienda-sismorresistente-cana-guadua-cemento-250658.html