Emprendimientos promueven uso del bambú en Cuba

Claudia María Delgado Torres Fotos de la autora
12 Agosto 2025

La Habana, 12 ago(ACN) Para promover la producción y manejo sostenible del bambú acciona en Cuba el proyecto Nudos, conformado por un grupo de emprendimientos como HaBici Habana, Engancho y la empresa tecnológica Nufor.

Mariana Vila, diseñadora gráfica y fundadora del Grupo Creativo Engancho, expresó a la ACN que hace seis meses surgió esta iniciativa con el fin de incorporar criterios ambientales en la concepción y desarrollo de productos y servicios, con calidad funcionalidad y estética, apostando por el diseño sostenible o ecodiseño.

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Destacó la obtención del carbón de bambú como combustible para la cocción de alimentos y extender su conservación, asi como su uso para purificar el agua.

Otra producciones son la fabricación de tableros de bambú, revestimiento para pisos, muebles y artículos para el hogar, muy amigables con el medio ambiente por ser un material regenerativo para los ecosistemas, dijo la propia fuente.

De conjunto con la empresa Habici Habana se fabrican bicicletas de bambú, las cuales tienen un diseño liviano y ecológico y permite la sustitución de importaciones, aseveró Vila.

Con el objetivo de contribuir a la concientización y divulgación del potencial que tiene el bambú como recurso natural, el proyecto Nudos aboga por alianzas con la Fundación por el Cambio Climatico Iris, para intercambiar prácticas de manejo, crear y fortalecer estrategias de desarrollo para la siembra del bambú en fincas y comunidades rurales.

Además, realizan cursos de capacitación a personas para fomentar su utilización en la construcción, la artesanía y aprovechamiento como fuente de energía renovable.

También esta planta protege a los ríos, embalses, cuencas hidrográficas y a la biodiversidad, por lo que se inserta en las acciones de la Tarea Vida, el Plan del Estado Cubano para enfrentar y mitigar los efectos del cambio climático.

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ESPOL propone vivienda sismorresistente con caña guadúa y cemento

ESPOL desarrolla una técnica de construcción sostenible y económica con caña guadúa y cemento para zonas vulnerables

En un país como Ecuador, donde la amenaza sísmica es permanente y las brechas sociales condicionan el acceso a viviendas seguras, innovar en materiales y técnicas de construcción no es solo una opción, sino una necesidad.

Desde esa premisa nació, en 2020, un proyecto liderado por la doctora Natividad García-Troncoso, docente e investigadora de la Facultad de Ingeniería en Ciencias de la Tierra (FICT) de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL).

Su propuesta rescata una técnica constructiva tradicional, el bahareque, y la adapta a estándares modernos, con la finalidad de ofrecer una solución integral para las comunidades más expuestas a riesgos naturales y socioeconómicos.

El bahareque encementado combina caña guadúa (Guadua angustifolia), malla metálica y mortero de cemento, creando paneles estructurales reforzados que garantizan rigidez y continuidad. Este sistema, aunque sencillo en apariencia, incorpora criterios estructurales avanzados y un enfoque de sostenibilidad. “Se trata de una técnica que reconoce el valor de lo local, de lo natural, pero que no se queda en lo artesanal: lo lleva al siguiente nivel con base científica y tecnológica”, explica la investigadora.

Uno de los principales atractivos del sistema es su costo. Frente a una vivienda tradicional de hormigón armado, el bahareque encementado puede representar una reducción del 20% al 30% en la estructura principal. Este ahorro se logra gracias al uso de materiales accesibles, de bajo impacto ambiental y disponibilidad local, lo que además disminuye los costos de transporte y producción.

Pero el ahorro no se limita al presupuesto inicial. Según el equipo investigador, el sistema ofrece una menor huella de carbono y un mejor desempeño a lo largo del ciclo de vida de la vivienda.

Su índice de sostenibilidad alcanza un 17,5% por encima de los muros de hormigón convencionales, gracias a la utilización de recursos renovables como la caña guadúa, reconocida por su rápido crecimiento y bajo impacto ecológico. Además, sus propiedades térmicas naturales aportan al confort interior, reduciendo el uso de sistemas de climatización.

La propuesta no solo responde a necesidades económicas y ambientales, sino también a criterios de seguridad estructural. De acuerdo con la doctora García, el sistema posee mayor ductilidad y flexibilidad, lo cual le otorga un mejor comportamiento ante sismos.

En pruebas realizadas, el bahareque encementado mostró capacidad de mantenerse operativo bajo un evento sísmico raro (con un periodo de retorno de 475 años), superando el estándar de “seguridad de vida” que cumple la construcción tradicional de hormigón.

Otro beneficio clave es la facilidad de reparación. En caso de daños por sismo, el sistema permite intervenciones localizadas con materiales accesibles, sin necesidad de reconstruir completamente la estructura. Esto reduce significativamente los costos de mantenimiento y mejora la resiliencia de las comunidades que lo adopten.

GuaduaNueva alternativa estructural reduce hasta 30% el costo de viviendas – Gabriel Cornejo

El desarrollo del sistema ha pasado por rigurosas etapas de validación. Primero, mediante simulaciones computacionales avanzadas, como análisis estáticos incrementales o «pushover», con computadoras de alto desempeño. Luego, a través de ensayos experimentales de laboratorio, como pruebas de compresión axial y simulaciones estructurales sometidas a registros sísmicos reales.

Además del equipo de la ESPOL, participan investigadores del Centro de Investigación y Desarrollo en Nanotecnología y Materiales Avanzados (CIDNA), entre ellos el ingeniero Juan Pablo Molina, el máster Ken Tello Ayala y el asistente Miguel Vergara.

También se cuenta con la colaboración de expertos internacionales que han contribuido a la revisión técnica del proyecto. Las pruebas se han desarrollado bajo normativas nacionales e internacionales, como la NEC-SE-GUADÚA, FEMA 440, ASCE 41 y ACI 318-19, lo cual garantiza su validez científica.

Más allá de los cálculos y ensayos técnicos, el proyecto ha tenido una fase clave: la validación social. Se aplicaron encuestas en comunidades donde se ha probado el sistema a pequeña escala, y los resultados fueron alentadores. Los habitantes valoraron positivamente la propuesta, destacando el bajo costo, el confort térmico y la identidad cultural asociada a los materiales tradicionales.

“El uso de guadúa no solo es práctico, también tiene un valor simbólico. Las comunidades se sienten identificadas con estos materiales, lo que favorece su aceptación y apropiación”, señala la docente. Esta dimensión social refuerza la viabilidad de la propuesta, sobre todo en contextos donde las soluciones prefabricadas o importadas generan rechazo o son económicamente inviables.

Escalabilidad, sostenibilidad y visión de futuro

Actualmente, el proyecto busca financiamiento nacional e internacional para construir un prototipo habitacional a escala real. Este paso es clave para evaluar el sistema en condiciones reales y medir su impacto tanto estructural como social.

La visión a largo plazo es escalar la propuesta a proyectos de vivienda social en zonas de alto riesgo sísmico y pobreza, tanto en áreas rurales como urbanas.

“Queremos que esta tecnología llegue a quienes más lo necesitan, no como un producto terminado, sino como una propuesta abierta, adaptable, participativa”, concluye Natividad García. El bahareque encementado no es solo una solución técnica: es un puente entre el conocimiento ancestral y la innovación contemporánea, entre la ingeniería y el desarrollo humano.

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Trabajar en Bali en una oficina de bambú que parece un resort de lujo

Juan José Perez Monzón. 18/07/2025

Foto: Pablo Luna Studio

Imaginar oficinas modernas nos traslada, habitualmente, a diseños divertidos, donde los colores son vivaces y los espacios se comparten altruistamente. Pero también podemos visualizarlas traslúcidas, aprovechando al máximo la luz del exterior, con tonos elegantes que transmitan serenidad. Y a veces, las oficinas se convierten en temáticas, con estilo retro, industrial o imitando al producto estrella de las mismas.

Pero siempre que hay un diseñador detrás de cada espacio, estos pueden sorprender abiertamente, como las oficinas que os presentamos hoy. Llegan de la mano de Pablo Luna Studio, a quien ya tuvimos la oportunidad de entrevistar para otro maravilloso proyecto, la Tree House de Bali. Y es a Bali adonde viajamos hoy para mostraros otra de sus fabulosas obras: la oficina de arquitectura de bambú.

Un edificio integrado en el entorno

oficina bambu baliFoto: Pablo Luna Studio

Este edificio de trabajo se llama Estudio Lodtunduh. Posee una superficie de 295 metros cuadrados diseminados en una sola planta y su construcción finalizó el presente año (2025 para quien nos lea más adelante). La ubicación exacta del inmueble es al sur de Ubud, en un pueblo llamado Lodtunduh. Fue desarrollado en base a una figura semi rectangular con 33 metros de largo y 8 de año netamente integrado con la naturaleza.

El estudio de arquitectura se especializa en la arquitectura natural, que busca la construcción con materiales de la zona, como son el bambú negro, madera recuperada y piezas de terrazo artesanal. Con estos elementos, y la idea etérea pero simbólica de la simulación de la metamorfosis de una mariposa… ¿Te lo esperabas? Pues aún hay más detrás de este cautivador proyecto que genera muy buenas críticas en el sector.

Una cubierta polivalente

oficina bambu baliFoto: Pablo Luna Studio

Se aplicaron criterios de arquitectura minimalista, aquello de “menos es más” de un tal Mies Van Der Rohe. Y también de la mentada arquitectura natural, aprovechando los materiales de la zona. Esto lo convierte en sostenible cualquier creación humana (la artesanía tiene estas cosas). La construcción se implementa detrás de un marco estructural de bambú negro, capaz de sostener un techo fluido, orgánico (que dicen los entendidos).

La cubierta representa el todo en el proyecto. Genera el espacio interior de forma lineal, sin intersecciones estructurales, ondulada y se cubre de tejas de madera ulin (en mi vida).

Pero la cubierta no reniega de la modernidad y se sujeta en paredes de hormigón capaces de ejecutar un equilibrio. La dualidad entre la ligereza de la estructura de bambú y madera y la rotundidad del hormigón que se extiende al piso con pavimentos de terrazo.

Trabajar en Bali en esta oficina de bambú

oficina bambu baliFoto: Pablo Luna Studio

Al interior, las posibilidades son infinitas debido a la mentada apertura continua que genera una dinámica paralela al ambiente. Ya que presta su espacio para dividir las áreas comunes y de trabajo de forma natural.

A esta oficina de bambú sitas en Bali se entra por un taller de modelado con un espacio de trabajo perimetrado de vidrios enmarcados en acero. Todo para diferenciar superficies pero mantener la sana conexión visual con el entorno natural.

Otras zonas de trabajo más profesionales se ubican al centro, con dos grandes mesas, una al centro y otra al sureste. Los pisos de madera y los elementos de bambú negro proporcionan calidez y cohesión en todo el espacio. Sin renunciar a un office abierto para que se compartan charlas casuales, ideas mentales y organizativas, o divertidas historias personales.

Terminan el espacio varios elementos igual de dulces. Lámparas de bambú cuelgan del techo (hechas a mano), desprenden una luz acorde a las necesidades ambientales, generando una atmósfera creativa ideal para el trabajo.

Se termina esta descripción (basada en la propia del estudio de arquitectura) reseñando un espacio destinado al descanso. Esta a una cota diferente al resto, con una influencia Zen, vinculado a pausas reflexivas, momentos de complicidad y presentaciones de trabajo.

Un entorno de lujo

oficina bambu baliFoto: Pablo Luna Studio

Las vistas aéreas del inmueble nos muestran unos generosos jardines alrededor, que hacen que entendamos la grandeza de la arquitectura cuando se vincula de una forma tan eficaz al entorno directo.

No se trata de forzar la naturalidad ni de romper con la arquitectura tradicional, se trata de vincular estética, eficiencia, materiales e intenciones (funcionalidad para los usuarios). Si esta oficina de bambú de Bali no llaman tu atención y te hacen soñar con espacios mejores, no sé qué lo podrá hacer.

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