CAÑONES DE BAMBU GUADUA, CAMPAÑA LIBERTADORA DE COLOMBIA.

Los cañones de bambú guadua desempeñaron un papel interesante y crucial en la Campaña Libertadora de Colombia, liderada por Simón Bolívar y sus generales. Durante esta campaña, las tropas patriotas se enfrentaron a la necesidad de armarse y equiparse con recursos limitados y creatividad, lo que los llevó a utilizar materiales locales como el bambú guadua.

La guadua, un tipo de bambú nativo de Colombia y otras partes de América Latina, es conocida por su resistencia y flexibilidad. Durante las campañas de independencia, especialmente en la región de los Llanos y otras áreas donde el acceso a armamento convencional era limitado, los insurgentes hicieron uso de cañones de bambú guadua para complementar su artillería.

Características y Uso de los Cañones de Bambú Guadua:

  1. Construcción:
  • Los cañones de bambú guadua se construían utilizando grandes y gruesos troncos de guadua, los cuales eran ahuecados y reforzados para soportar la presión de los disparos.
  • A menudo se usaban cuerdas y otros materiales para reforzar las estructuras y evitar que se desintegraran durante el uso.
  1. Municiones:
  • Estos cañones improvisados disparaban proyectiles de diversos tipos, incluyendo piedras, fragmentos de metal, y en algunos casos, balas de cañón fabricadas a mano.
  • La pólvora negra se utilizaba como propulsor, al igual que en los cañones convencionales.
  1. Ventajas y Desventajas:
  • Ventajas: Disponibilidad de materiales, facilidad de construcción, ligereza y movilidad en comparación con los cañones metálicos.
  • Desventajas: Menor durabilidad, riesgo de explosión, menor precisión y alcance en comparación con los cañones de metal.
  1. Impacto en la Campaña:
  • Aunque no eran tan efectivos como los cañones de metal, estos cañones de bambú guadua jugaron un papel significativo en las batallas, especialmente al proporcionar a las fuerzas patriotas una capacidad de artillería que de otra manera no habrían tenido.
  • Su uso demostró la inventiva y el ingenio de los combatientes por la independencia, así como su capacidad para adaptarse y aprovechar los recursos locales en su lucha contra las fuerzas realistas.

Estos cañones de bambú son un testimonio de la creatividad y el espíritu de resiliencia que caracterizó la lucha por la independencia en América Latina.

ALGUNOS PROCESOS TECNICOS A LA HORA DE PRESERVAR = INMUNIZAR BAMBU

La preservación o inmunización del bambú es crucial para aumentar su durabilidad y resistencia a plagas, hongos y otros factores degradantes. Aquí tienes un resumen de los principales procesos técnicos para la preservación del bambú:

1. Selección y Cosecha
Momento de cosecha: Es ideal cosechar el bambú en su punto de madurez, generalmente entre 3 y 5 años de edad.

Método de corte: Se recomienda cortar el bambú en una fase de luna menguante para minimizar el contenido de almidón y azúcares, reduciendo así la atracción de insectos.

2. Tratamientos Previos
Secado natural: El secado al aire libre ayuda a reducir el contenido de humedad. El bambú se coloca en áreas bien ventiladas, evitando el contacto directo con el suelo.
Secado artificial: En cámaras de secado controlado para reducir la humedad más rápidamente y de manera uniforme.

3. Métodos de Preservación

a) Tratamiento por Inmersión
Inmersión en agua: Sumergir el bambú en agua (preferiblemente corriente) durante varias semanas. Esto ayuda a lixiviar los azúcares y almidones que atraen plagas.
Inmersión en soluciones químicas: Usar soluciones de preservantes como bórax-borato, sulfato de cobre, o CCA (cromo, cobre, arsénico). El bambú se sumerge durante un período determinado para permitir la absorción del preservante.

b) Tratamiento por Presión
Método Boucherie: Se inyecta una solución preservante en los tallos de bambú recién cortados a través de su sistema vascular. Es eficiente y asegura una penetración profunda.
Autoclave: Se coloca el bambú en una cámara de presión donde se aplica vacío y presión alternadamente para asegurar la penetración completa del preservante.

c) Tratamiento por Calor
Secado en horno: Uso de hornos para secar y calentar el bambú, eliminando así la humedad y mejorando su resistencia a plagas.
Tratamiento térmico: Se calienta el bambú a altas temperaturas para destruir insectos y hongos presentes y modificar la estructura interna del bambú para hacerlo menos atractivo para las plagas.

4. Acabado y Mantenimiento
Recubrimientos: Aplicación de barnices, lacas o pinturas que proporcionen una barrera adicional contra la humedad y plagas.
Re-tratamientos periódicos: Inspección y mantenimiento regular para asegurar que el bambú se mantiene en buen estado y aplicar tratamientos adicionales si es necesario.

Consideraciones Ambientales y de Seguridad
Uso de preservantes no tóxicos: Optar por preservantes menos tóxicos como el bórax-borato, especialmente para aplicaciones interiores o donde haya contacto humano frecuente.

Gestión de residuos: Asegurar la correcta gestión y eliminación de residuos de tratamientos químicos para minimizar el impacto ambiental.

Estos procesos técnicos ayudan a prolongar la vida útil del bambú y mantener su integridad estructural, haciéndolo más viable para diversas aplicaciones constructivas y decorativas.

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El potencial químico de la guadua para la medicina

Investigadores javerianos exploran la composición química de distintas especies de guadua para encontrar compuestos con potencial de convertirse en medicamentos.

Es inconfundible. Escondida en medio del verde enmarañado del bosque andino o sosteniendo casas, puentes, miradores y todo tipo de estructuras a lo largo de Colombia, la guadua, con sus tallos segmentados y su simetría casi perfecta, es una de las plantas más icónicas para la biodiversidad y la cultura del país.

Por su durabilidad y resistencia, siempre se ha visto como una materia prima excelente en la arquitectura y la creación de artesanías, instrumentos musicales y otros productos, pero puede que la historia no acabe ahí. El licenciado en química Luis Carlos Chitiva y el microbiólogo industrial Santiago Lozano, en una colaboración de los grupos de investigación en Agricultura Biológica y Fitoquímica de la Pontificia Universidad Javeriana, han trabajado para encontrar, en las especies de guadua, compuestos que puedan utilizarse en la medicina, al igual que determinar cómo distintos factores ambientales, por ejemplo, la altitud afectan la producción de estos dentro de la planta.

El metaboloma: el universo químico de la guadua y sus posibles aplicaciones

Aunque no lo parezca, las plantas se comunican constantemente con el mundo exterior. Para evitar ser comidas, atraer polinizadores o advertir sobre un peligro a otras de su especie, utilizan distintos compuestos químicos llamados metabolitos, que pueden guardar en tejidos como las hojas, tallos y frutas, o emitir al aire, como con el olor de las flores.

La sumatoria de todos esos compuestos es lo que se conoce como el metaboloma de la planta, y entender su composición en las especies latinoamericanas de guadua ha sido el objeto de estudio de Chitiva y Lozano en los últimos años. “Este fue uno de los primeros resultados que se ha tenido y que pudimos publicar en esta investigación, porque la caracterización para estas especies que trabajamos no estaba tan clara o no tenía el nivel de profundidad que nosotros logramos”, resalta Lozano.

Sin embargo, conocer estos universos químicos no sólo satisface una curiosidad científica, muchos de estos metabolitos en las plantas son bioactivos, es decir, que interactúan con el cuerpo humano. Varias de estas interacciones son beneficiosas y pueden resultar en la creación de un fitomedicamento, o un medicamento basado en plantas, que puede ser efectivo como antiinflamatorio, analgésico o hasta como una terapia alternativa para el cáncer.

La guadua no es ajena a esto. A fin de cuentas, es un tipo de bambú, como los que se encuentran en Asia oriental y destacan por servir como alimento para los osos panda. Estos bambúes se han utilizado en la medicina tradicional china por milenios para tratar dolencias desde fiebres y malestares estomacales hasta la diabetes y los desórdenes neurológicos. Fueron estos usos tradicionales los que empezaron a orientar la búsqueda de los científicos javerianos. “En parte, la hipótesis de nuestros trabajos estaba basada en esto. Para nosotros era importante conocer qué tenían nuestros bambúes en Latinoamérica”, añade Lozano.

Efectivamente, entre los metabolomas de las especies de guadua, encontraron un tipo de compuestos con un alto potencial de ser bioactivos: los flavonoides. “Por reportes en la literatura tienen muchas propiedades antiinflamatorias, antioxidantes, tienen montones de funciones biológicas. Entonces por eso fue un resultado muy importante”, explica Chitiva.

Además, evaluaron distintas características de los sitios donde crecían las plantas que recolectaron y hallaron que la altitud influenciaba significativamente la presencia de estos flavonoides. A mayor altura, mayores concentraciones de los compuestos, y en consecuencia, mayores posibilidades de encontrar funciones bioactivas. “Principalmente la altura tenía un efecto en esos cambios en el metaboloma, lo que nos permite abrir también otra perspectiva de la investigación, y es cómo las condiciones en donde crece una planta pueden estar impactando su composición química”, complementa Lozano.

¿Cómo buscar entre la química de las plantas?

Si bien la mayoría estamos acostumbrados a ver los tallos distintivos de la guadua, esta búsqueda química comienza por las hojas. Chitiva y Lozano se adentraron en los guaduales del Putumayo, Nariño, Cundinamarca y el Quindío, sorteando las espinas para tomar muestras de cuarenta altitudes diferentes.

“El trabajo en campo es duro, sobre todo trabajar con bambús. Por ejemplo, la especie Guadua angustifolia se caracteriza por producir unas ramas que tienen espinas y a veces nos encontramos con la dificultad de poder entrar al lote, entonces hacer las colectas era un desafío”, cuenta Lozano.

Luego, de vuelta en los laboratorios de la Javeriana, los investigadores sacaron un extracto de las hojas, es decir, un líquido que analizaron para determinar los compuestos químicos presentes en estas. “Después de eso ya vino la toma de los datos; uno pasa el extracto por unos equipos, y eso da una matriz de datos para poder identificar las moléculas que se están viendo”, ilustra Chitiva. El extracto se separó en sus componentes y cada uno fue identificado.

A partir de esto, al igual que una revisión de bases de datos y artículos previos en el tema, pudieron crear una lista de metabolitos de la guadua, que permitirá que la búsqueda de compuestos útiles para la medicina sea mucho más fácil.

Más usos para la guadua

Ambos investigadores son candidatos al Doctorado en Ciencias Biológicas de la Universidad Javeriana y su investigación fue publicada en la revista Frontiers in Molecular Biosciences; además, ha sido presentado en el XVII Congreso la Investigación en la Pontificia Universidad Javeriana y la Novena Conferencia Brasileña Sobre Productos Naturales, en Salvador, Brasil  “El equipo que conformamos para hacer este trabajo significó una articulación muy interesante; siento que en mi formación como doctor, lograr este nivel de colaboración entre actores en pos de un objetivo me parece muy valioso”, recalca Lozano.

Conocer el metaboloma de algunas de las especies de guadua más comunes del país abre un mundo de posibilidades. Además de querer caracterizar a aquellas que se quedaron por fuera, Chitiva y Lozano reconocen que hay un potencial médico en estas plantas que debe ser explorado. Los compuestos antiinflamatorios, antioxidantes o incluso anticancerígenos que se ocultan en sus hojas podrían convertirse en medicamentos valiosos. Así, la guadua no sólo sería un ícono de nuestra naturaleza, arquitectura y cultura, sino que ayudaría a salvar vidas.

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