La Guadua-Bambú: de la construcción a la mesa

La investigación del bambú nativo de América menciona que es la especie de mayor demanda y mejor aceptación del sector productivo. Tiene fácil propagación y rápido crecimiento. FOTO ARCHIVO EL COLOMBIANO

La guadua es una planta que se cultiva en Santander, Nariño y el Eje Cafetero, departamentos y regiones de Colombia.

La planta, que es utilizada principalmente en la construcción, tiene otros usos y estos son alimenticios.

Así se desprende de una investigación de la Universidad Nacional, según la cual de ella se puede sacar harina, ingrediente para la elaboración del pan.

“Si usted usa 100 gramos de harina para la fabricación del pan puede reemplazar el 10% con harina de la guadua, según explicó Eugenia González Castrillón, profesora de la U. Nacional. Y esta mezcla no altera el sabor, cualquier persona desprevenida no percibe nada diferente al degustar el pan.

La humedad es una de sus ventajas. “Si usted va a comprar un pan, el que tiene la harina de guadua pesa más, explicó la profesora.

Pero, ¿qué se utiliza de la guadua?, tal y como muchas personas consumen los palmitos, en este caso se recurre a “los hijos” de la guadua, conocidos como brotes, renuevos. “Es lo que emerge del suelo, tiene forma de cono invertido y está cubierto por hojas cafés. Dichas hojas protegen ese brote”, señaló la profesora.

La guadua no crece a los lados como los árboles, desde pequeños tienen su diámetro que oscila entre 10 y 15 centímetros. La investigación utilizó el bambú nativo de América: Guadua Angustifolia Kunth.

Katherine Manjarrés, estudiante en maestría en ingeniería agroindustrial de la Universidad Nacional, indicó en un documento del centro de educación, que Colombia ocupa el segundo lugar de diversidad de bambú en Latinoamérica.

Los departamentos con mayor diversidad de bosques de bambú son Norte de Santander, Cundinamarca, Cauca, Valle del Cauca, Antioquia, Huila, Nariño y Quindío, destacó el estudio.

Aunque es una planta que se produce en diversas regiones del país, falta más explotar su potencial, según indicó Ximena Londoño, presidente de la Sociedad Colombiana de Bambú. “Conocemos el potencial de la guadua, pero es un tema complicado”, sostuvo.

La guadua tiene cianuro, por ello los expertos sugieren hervirla varias veces. La receta para la paleta es la siguiente: Se hierve la guadua, se lava, y se repite la cocción y la lavada en tres oportunidades. La pulpa resultante se licua y se hace la paleta.

Para la elaboración de la harina se seca la pulpa luego de haberse cocido y lavado en tres ocasiones.

Puede secarse en el horno, este producto se pulveriza y se usa con la harina comercial.

OTROS USOS EN MUEBLES Y PANELES

· La guadua se cultiva desde Norte de Santander hasta Nariño, pero la zona cafetera tiene mayor apropiación. Ximena Londoño, presidente de la Sociedad Colombiana de Bambú, explicó que en el país se usa principalmente en construcción, pero con ella también se fabrican muebles, artesanías y paneles a partir de la esterilla (en reemplazo del tríplex de madera). Ximena Londoño se dolió de que falta camino por recorrer en la explotación de la planta. “Está subutilizada”, dijo.

Fuente: El Colombiano

http://www.forestalmaderero.com/articulos/item/la-guadua-bambu-de-colombia-de-la-construccion-a-la-mesa.html

 

Las claves para que las empresas colombianas ganen en sostenibilidad

Las empresas están llamadas a buscar la sostenibilidad mediante un manejo eficiente de los recursos naturales y de la energía

José González – jgonzalez@larepublica.com.co

El actual crecimiento demográfico y la alta explotación de recursos naturales han hecho que las empresas piensen en cómo mejorar sus procesos productivos para así generar un crecimiento sostenible, que sea amigable con el medio ambiente y la sociedad. Y aunque el desarrollo en ocasiones está relacionado con crecer en ventas e infraestructura, muchas compañías han repensado este planteamiento. Ahora su preocupación por aprovechar mejor las materias primas y el entorno son objetivos que lideran las políticas internas.

Actualmente, se prevé que en 20 años el crecimiento del stock de metros cuadrados se duplique. Esto resulta muy coherente, si se tiene presente que existe una estrecha correlación entre el crecimiento de las áreas construidas y el aumento en el tamaño de la población. En el caso colombiano, donde se observa que la población pasó de 44 millones en 2006 a unos 49 millones en 2016, dio como resultado la construcción de alrededor de 156 millones de metros cuadrados.

Adicional a esto, en las cifras presentadas por el Consejo Colombiano de la Construcción Sostenible (Cccs), se puede observar que el entorno construido a nivel mundial es responsable de 33% de las emisiones de gases de efecto invernadero, de 40% del uso de materiales y energía, y 20% del consumo de agua potable.

Así las cosas, las empresas están llamadas a buscar la sostenibilidad mediante un manejo eficiente de los recursos naturales y de la energía, que les permita a las compañías permanecer en el tiempo, optimizar sus recursos, mejorar su imagen e incrementar su productividad pero ¿cómo se puede obtener estas cualidades?

Esteban Gaviria, presidente de Leasing de Bancolombia, indicó que la posición corporativa a favor de la sostenibilidad y su convicción de mejorar los procesos en pro de la misma, quiere propagarse a sus clientes. Es por esto que brindan la oportunidad de embarcarse en la sostenibilidad desde cuatro diferentes frentes: fuentes no convencionales de energía renovable, gestión de la eficiente de la energía, construcción sostenible y producción más limpia.

Para conocer que frente se puede aplicar dentro de su empresa, Leasing Bancolombia hace un análisis en el que tienen en cuenta los procesos industriales, administrativos y operativos de la compañía, la forma en que se desarrollan y los costos asociados a cada uno de ellos.

“Una de las ventajas de trabajar con Leasing Bancolombia es precisamente esa, que contamos con un conocimiento importante sobre activos y podemos darle al cliente el mejor acompañamiento sobre esa variable. Nuestro propósito es que el empresario no se lance solo y sin la información suficiente en este tipo de proyectos sino que pueda contar con el acompañamiento necesario para encontrar soluciones que se acomoden a sus necesidades”, indicó Gaviria.

La legislación colombiana no es ajena en la búsqueda de mejorar los procesos como medio necesario para el desarrollo económico sostenible. La Ley 1715 de 2014 regula la integración de las energías renovables no convencionales al sistema energético nacional. Es por esto, que Leasing Verde de Bancolombia es una operación destinada a financiar proyectos sostenibles enfocados a la generación de energía por fuentes no convencionales de energía renovable (Fncer) eficiencia energética, producción más limpia y construcción sostenible.

Hasta el momento, Bancolombia ha logrado llevar a cabo 30 negocios, pero tienen 200 propuestas más en todo el país que buscan un camino más sostenible.

Leasing verde cuenta con varias líneas especiales: la línea verde, una apuesta del grupo Bancolombia para apoyar los procesos de eficiencia y sostenibilidad, las líneas de redescuento de la banca de segundo piso (Finagro, Bancóldex y Findeter) que cuentan con tasas muy competitivas, ajustadas a la situación de la compañía y a su actividad comercial o productiva.

Igualmente, Agroverde es la línea establecida para los empresarios vinculados en algún grado con el sector del agro, interesado en financiar proyectos de impacto positivo en el medio ambiente.

https://www.larepublica.co/responsabilidad-social/las-claves-para-que-las-empresas-ganen-en-sostenibilidad-2580182

Guadua: absurdo proyecto de ley Se abriría el camino para la desaparición de la guadua. Podría ser sustituida por cualquier cultivo.

30 de noviembre 2017 , 12:00 a.m.

Que toda una senadora de la República, María del Rosario Guerra, quien, además, ha ostentado la condición de precandidata presidencial, sea la autora de un proyecto de ley en cuya parte dispositiva se invoca una ley que no existe en el ordenamiento jurídico colombiano es insólito. Y más insólito aún resulta que la respectiva comisión constitucional y el Senado de la República en pleno hayan aprobado dicha iniciativa.

En efecto, el proyecto de ley número 43 de 2016, “por medio de la cual se incentivan la sostenibilidad ambiental y el uso productivo de la guadua, en la recuperación de la identidad y valores del paisaje cultural cafetero colombiano”, establece: “Artículo 4.º: Corresponde al Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural definir y promover la política de fomento, manejo y uso de guaduales naturales y de plantaciones de reforestación comercial de acuerdo con la Ley 1377 de 2010 (…)”.

En el sagrado recinto donde se elaboran las leyes aún no se han enterado de que desde el año 2011 dicha ley fue declarada inexequible por la Corte Constitucional mediante sentencia C-685.

Si este proyecto finalmente se aprobara como ley, la norma caería muy pronto y de manera fácil por un vicio tan evidente. Pero esta columna no busca advertir sobre tamaño yerro para que durante el trámite que aún le resta a la iniciativa sea corregido y se evite así su segura caída

Conviene no hacer un oso internacional al pretender cambiar la naturaleza de la naturaleza por disposición del honorable Congreso de Colombia.

Es que, de todos modos, no tiene ninguna viabilidad, pues no solo falla gravemente en lo jurídico, sino también en lo técnico. Porque en el artículo 3.º del proyecto se ordena: “Clasificación. La guadua será un producto agropecuario (…)”. ¡Plop! Sería algo equivalente a ordenar por esta misma vía: “El café será un producto de la flora silvestre y, por tanto, le corresponderá al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mads) definir las políticas de su fomento, manejo y uso”. Absurdo.

El bambú (la guadua es un bambú) forma parte del concepto de “bosque”, de acuerdo con la definición mundialmente acordada, considerada preceptiva y utilizada en la elaboración de los informes nacionales, base de la Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales que realiza la FAO desde 1946. Conviene no hacer un oso internacional al pretender cambiar la naturaleza de la naturaleza por disposición del honorable Congreso de Colombia.

El proyecto de ley, visto como un todo, no tiene salvación porque este indefensable punto constituye su esencia y tiene por finalidad, no oculta por cierto, la de “zafarse” de la autoridad del Mads y de las corporaciones autónomas regionales, estas últimas, entidades ante las que deben presentarse las solicitudes y los planes para el manejo y aprovechamiento de los guaduales.

Para hacer aún más grave el error, se propone dizque trasladar esta competencia a los municipios, entes que no tienen ninguna experiencia ni preparación para tal función. Con ello se modificaría peligrosamente la Ley 99 de 1993 y se abriría el camino para la desaparición de la guadua, que, una vez catalogada como “producto agropecuario”, podría ser sustituida por cualquier cultivo y hasta por condominios campestres.

Cosa muy distinta es que deban hacerse, con el concurso de todos los actores involucrados, los ajustes reglamentarios e institucionales que se requieren para mejorar la gestión en este campo, en pos de garantizar la conservación y el uso sostenible de un recurso natural tan importante para el país por sus bondades como material para todo tipo de usos, por sus funciones de protección de suelos y aguas, por su contribución a la regulación del cambio climático y por su valor social, cultural y paisajístico.

JOSÉ MIGUEL OROZCO MUÑOZ
* Profesor de Política Forestal y Gobernanza Forestal, Universidad Distrital

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