Entre guaduas y paisajes: el río La Vieja, en Quindío, ofrece una experiencia única de turismo de naturaleza

Un recorrido en balsas de guadua que permite descubrir la biodiversidad de esta región.

Balsaje por el Río la Vieja desde la ciudad de Pereira - Cattleya

Colombia es reconocida como uno de los países más biodiversos del mundo gracias a la riqueza natural que se extiende a lo largo de su territorio. Selvas, ríos, cascadas y playas convierten al país en un destino ideal para quienes buscan experiencias de turismo de naturaleza, contacto con el entorno y planes al aire libre.

Uno de esos planes que ha ganado protagonismo entre viajeros nacionales y extranjeros es la navegación por ríos. Ya sea en corrientes fuertes, ideales para el rafting, o en trayectos más tranquilos pensados para la contemplación del paisaje, los ríos colombianos ofrecen escenarios únicos para recorrer y descubrir ecosistemas.

En el municipio de Quimbaya, Quindío, el río La Vieja se convierte en escenario de una de las actividades más representativas del turismo ecológico de la región: el balsaje en guadua. Se trata de un recorrido que se realiza en pequeñas embarcaciones artesanales que avanzan lentamente por los tramos navegables del río, permitiendo a los visitantes disfrutar de los paisajes montañosos y la tranquilidad del entorno.

Durante el trayecto, los viajeros pueden apreciar la riqueza natural del paisaje quindiano, caracterizado por colinas verdes, bosques ribereños y una amplia diversidad de aves y especies silvestres.

Una actividad guiada por saberes locales

El balsaje en el río La Vieja es una actividad recreativa y de observación del paisaje que se desarrolla con el acompañamiento de guías locales, quienes no solo garantizan la seguridad del recorrido, sino que también comparten conocimientos sobre la historia del río, la biodiversidad del territorio y la importancia de la guadua como material ancestral y sostenible.

Diversas agencias de turismo del Quindío ofrecen esta experiencia como parte de sus planes de turismo responsable, integrando prácticas de conservación ambiental, fortalecimiento de la economía local y contemplación de numerosas especies de flora y fauna, varias de ellas en peligro de extinción.

Entre los habitantes más representativos de este ecosistema se encuentra el mono aullador, una especie emblemática de la región que puede ser observada durante el recorrido, junto con aves y otras especies propias del bosque tropical.

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Bacterias golosas, sal y bambú: prometedoras soluciones al problema de los plásticos

Nos rodeamos en ordenadores, botellas, embalajes, muebles, coches, aviones e, incluso, en la mayoría de la ropa que usamos. Su bajo costo y aparente reciclabilidad han hecho que los polímeros –o plásticos– sean omnipresentes. Pero presentan dos grandes problemas.

El primero, que solo los termoplásticos son reciclables y, aún así, menos del 10 % se recicla. Además, después de cada ciclo de reciclado, se degradan sus cadenas, lo que limita su reutilización. El resto acaba en vertederos, ríos y mares .

El segundo es que los plásticos son blandos y se degradan con facilidad, formando microplásticos y nanopartículas que acaban en el agua , el aire y los suelos . También llegan a nuestro organismo y al de otros seres vivos. Incluso, son transportados por las abejas junto al polen .

Apuesta biodegradable

Los materiales que fueron protagonistas del siglo XX ahora resultan que no son “sostenibles”, están generando un problema medioambiental importante y, además, pueden dañar nuestra salud. La buena noticia es que tiene solución.

Para lograrlo, hace falta combinar dos cosas: una legislación que premie la utilización de materiales alternativos y una gran inversión en I+D que permita desarrollar plásticos más reciclables y, sobre todo, biodegradables.

En esta última dirección hay muchas posibilidades. Por ejemplo, polímeros alternativos a los que utilizan derivados del petróleo (que hoy buscar son la mayoría).

Desintegrados en sal

En el RIKEN Center for Emergent Matter Science, en colaboración con la Universidad de Tokio , en Japón, han desarrollado un polímero (aun en fase de investigación) que se desintegra al entrar en contacto con la sal.

Esto permite que, en el agua de mar, el material se disuelva en unas pocas horas. Además de ser no tóxico y resistente al fuego, no libera dióxido de carbono durante su degradación. Aún no ha sido comercializado, pero numerosas empresas, especialmente del sector del empaquetado, se han interesado por él.

Estos nuevos polímeros son tan resistentes como los habitualmente utilizados en el sector. La diferencia es que, al descomponerse de forma natural, sus componentes son biodegradados por bacterias que existen en su entorno y, por tanto, no se acumulan ni forman microplásticos. De igual manera, existen ventas en los suelos, donde también se pueden descomponer.

Bacterias golosas

Por otro lado, un grupo de investigación de la Universidad de Kobe (Japón) ha desarrollado el ácido piridindicarboxílico (PDCA) , un polímero biológico que puede alcanzar las prestaciones de algunos plásticos como el PET, el más utilizado para embotellar agua y refrescos.

Sin embargo, a diferencia del PET, el PDCA es totalmente biodegradable y su origen es la síntesis a partir de bacterias y enzimas. Entre ellas, la bacteria Escherichia coli , alimentada con glucosa para acelerar la producción.

Micrografía electrónica, de baja temperatura, de un cúmulo de bacterias E. coli ampliado cien mil veces. Cada cilindro redondeado es un individuo. Wikimedia Commons. , CC POR

Esta bacteria y su afición por la glucosa protagonizaron otro estudio reciente – publicado en Nature Chemistry – sobre cómo generar biocombustibles de manera natural.

Materiales competitivos

En China, están desarrollando plásticos a partir de la celulosa del bambú . Según un estudio publicado en Nature Communications , mediante el empleo de cartuchos se deshace la red de enlaces de hidrógeno de la celulosa del bambú. A continuación, mediante estimulación molecular ayudada por etanol, se reconstruyen los enlaces de hidrógeno y se consigue un bioplástico con una resistencia mecánica excepcional que, además, se puede fabricar mediante tecnologías convencionales de moldeo por inyección .

Este material supera a la mayoría de los plásticos y bioplásticos comerciales en propiedades mecánicas y termomecánicas. Además, es totalmente biodegradable en el suelo en 50 días. En el estudio también se presenta un análisis técnico y económico que demuestra la competitividad del material en cuanto a costes, lo que permite salvar la brecha entre la sostenibilidad y la escalabilidad industrial.

Microplásticos convertidos en grafeno

Al mismo tiempo, empiezan a aparecer soluciones para los microplásticos. En la universidad James Cook, de Australia, han hecho un estudio donde tratan los microplásicos con una técnica llamada síntesis por plasma en un horno de microondas a presión atmosférica – plasma de microondas a presión atmosférica (APMP)–, para transformarlos en grafeno, un material de alto valor añadido.

Los investigadores de este trabajo aseguran que pueden convertir 30 mg de microplásticos en 5 mg de grafeno en 1 minuto. Esta tecnología es mucho más rápida, funciona a temperaturas mucho más bajas y presenta un consumo de energía menor que las tecnologías más tradicionales, como la pirólisis o la carbonización catalítica .

Así, la transformación eficaz de microplásticos de polietileno procedentes de botellas desechadas en grafeno es una realidad.

Hace falta voluntad política e inversión

Como vemos, existe en el ámbito científico la madurez suficiente para abordar estos problemas con soluciones viables.

Eso sí, es necesaria la voluntad política para poner en marcha programas de I+D que orienten a los grupos de investigación, mediante financiación suficiente, para que se haga realidad el sueño de tener polímeros totalmente reciclables, biodegradables y no contaminantes.

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Torre Eiffel tiene una réplica en Cali: joven usó más de 3.000 palos de bambú y madera para construir su ver sión del monumento

El artista caleño dedicó 1 año y 9 meses a construir una nueva versión de la icónica estructura, una de las más visitas en el mundo.

Un ejemplo de determinación, paciencia y talento artesanal ha surgido en la Sucursal del Cielo, donde un joven artista local completó una impresionante réplica de la Torre Eiffel empleando más de 3.000 palos de bambú y múltiples piezas de madera trabajadas a mano.

El creador, identificado como Andrés López, dedicó alrededor de 1 año y 9 meses a este singular proyecto que requirió desde el diseño de planos en una escala reducida hasta el corte, pulido ensamblaje minucioso de cada palito y pieza de bambú.

Ver perfil en instagram: https://www.instagram.com/andreslopez01/

Para alcanzar la precisión que buscaba, López se valió de herramientas como tijeras, bisturí y segueta, poniendo a prueba su disciplina, paciencia, perseverancia y su compromiso con la visión que tenía desde el inicio, esto además de su tiempo, ya que día y noche dedicaba un largo lapso para poder cumplir su meta.

Más allá del trabajo manual, el joven documentó todo el proceso en video, registrando tanto los obstáculos como los avances logrados a lo largo de meses de dedicación intensa. Estas grabaciones han sido compartidas en redes sociales, donde han generado interés y admiración por la creatividad y constancia del artista.

Para Andrés, esta réplica no es solo una maqueta; representa un símbolo de la capacidad artística de los jóvenes de Cali y de cómo la pasión puede transformar materiales sencillos en obras que compiten con las mejores creaciones del mundo.

Él mismo se describe con confianza como “uno de los mejores artistas del mundo”, una afirmación que su obra respalda y que refleja su orgullo por el resultado alcanzado.

La estructura levantada por el joven se alza hoy como un símbolo del ingenio vallecaucano, evocando no solo la famosa Torre Eiffel de París, una de las estructuras más icónicas del mundo creada por Gustave Eiffel en 1889, sino también la capacidad de reinterpretar grandes monumentos desde una perspectiva local y artesanal.

Este tipo de iniciativas inspira a otros jóvenes creativos a soñar en grande y a apostar por proyectos ambiciosos que puedan transformar ideas en realidades tangibles, incluso cuando los recursos son modestos y el camino está lleno de retos.

La historia ha despertado reacciones positivas entre usuarios de redes sociales, quienes han resaltado el talento, la creatividad y la disciplina detrás de la construcción

La obra se ha convertido en un ejemplo del potencial artístico que existe en Colombia, especialmente entre jóvenes que, pese a limitaciones económicas o técnicas, logran materializar ideas ambiciosas a través del ingenio y la constancia.

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