CONSTRUCCION DIGNA EN GUADUA

La guadua es una cenicienta estructural que ha demostrado ser mejor que las maderas y mucho más resistente que el concreto. En Alemania los ingenieros dicen que su resistencia es comparable al acero y por eso la han llamado ‘ACERO VEGETAL“.

Por qué construir con guadua?

  1. Usted con guadua puede hacer: una casita, una casa o una mansión. Qué desea construir?
  2. Construir con guadua es la mejor opción debido a su gran belleza artesanal, además de fuerza estructural y gran capacidad de resistencia a los movimientos inclusive sísmicos; y a diferencia de las construcciones que antes se ejecutaban como una solución rápida de cubrir y proteger el corazón de una familia campesina, hoy en día, se ha le ha dado organización y dignidad al crear una norma de construcción (NSR10 – TG) la cual ofrece otra cara a la guadua ante el arte arquitectónico y de ingeniería para que no sea vista como la cenicienta del desvare constructivo, sino como una estructura de mejor calidad y más amigable con el medio ambiente y mucho resistente que el mismo concreto. Es decir, ya no es solo una construcción rural, sino que ahora tiene mayor dignidad arquitectónica con manejo industrial anexando una mano de obra artesanal y técnico profesional que ofrecen a la guadua otra calidad en la construcción.
  3. Todos hemos visto imágenes en internet de hermosas construcciones en guadua que nos hablan de todo lo anterior antes dicho, y muy especialmente en El Paisaje Cultural Cafetero de Colombia (PCC) declarado así por la UNESCO como patrimonio cultural de la humanidad; que además no solo es bello por el café sino también por sus grandes extensiones de guaduales (casi 35 mil hectáreas) junto a la vida de los arrieros entorno a la guadua, el café y el plátano ha creado un universo triangular cafetero con viviendas que tienen más de 150 años construidas solo con métodos tradicionales combinadas con otros recursos nobles de la región incluyendo la mano de obra de familias al construir sus propias viviendas por lo cual fueron muy economicas.
  4. Cuando usted elige construir con guadua recuerde que no requiere simplemente de un guaduero (cortador), sino también de una persona que conozca el material y conozca como usar estructuralmente la guadua.
  5. Para lograr un mejor trabajo de diseño es recomendable combinar la guadua con otros materiales tradicionales.
  6. Usamos paredes en muro tendinoso ya que pañete sobre la esterilla de guadua no es recomendable ya que la mezcla no se adhiere a la esterilla y termina despegándose generando daños o afeando la estructura finalmente.
  7. No piense en la guadua como si fuese un prefabricado, no es igual en costo ni estructuralmente, la guadua puede ser igual o superior a una estructura civil en mampostería tradicional.
  8. Recuerde, la guadua es un arte que tiene un precio equivalente a su belleza arquitectónica.

Cualquier construcción que se requiera exige hacer un diseño y ejecutar unos planos puesto que el diseño permite reconocer lo que se quiere y el plano es el la guía estructural y de diseño, además es un requisito para solicitar la licencia de construcción. Solo las constructoras ofrecen modelos de vivienda cuando se tienen proyectos de 100 o 500 viviendas regularmente, pero en este caso se trabaja bajo la necesidad del cliente; es por eso que le ofrecemos nuestro PORTAFOLIO CONSTRUCCIONES GUADUA COLOMBIA donde usted conoce nuestra capacidad de trabajo y algunas imágenes de ello; eso si, si decide contratarnos, realizaremos diseños y ejecutamos planos de acuerdo a la negociación es por eso que no se ejecutan planos o diseños gratis.

  • NOTA: Tenga en cuenta que el prefabricado en guadua no existe.

GUSTAVO TENECHE

gustavoteneche@empresarios.com

TECNÓLOGO EN GESTIÓN DE OBRAS CIVILES Y CONSTRUCCIONES (UNAD)

Diseñador y constructor con guadua y otros recursos naturales.

MAS INFORMACION

Cel/whatsapp +57-3178149055, +57-3125395738

www.guaduabambucolombia.com

VIVIR NATURAL?

Viva Natural

Qué es vivir natural?

Vivir natural es encontrarnos con un entorno sin contaminacion quimica, es decir, estamos aconstumbrados a tener en nuestro entorno unas exigencias que han desplazado todo aquello que nos ha permitido la existencia volviendonos extrictamente dependientes del sistema economico e incapaces de sobrevivir sin él.

Nuestra idea es presentarle a usted un proyecto de vivienda autosostenible y eficás, creer en un mundo más natural donde usted mismo sobreviva sin tener que depender de aquello que lo agosta y lo estreza al abrir la puerta. No me interesa que se vaya a vivir en amrte o en venus, sino que aprenda a vivir en el mundo que Dios creo con gran satisfaccion para que vivamos en él con todo lo que necesitamos para vivir cómodamente y sin contaminacion quimica.

Nuestra propuesta es

Una vivienda natural de uno o dos pisos con el aprovechamiento de recursos naturales del entorno como: tierra, cal, piedra, botellas, maderas, guadua, bambu, llantas, pinturas minerales y otros que no son basura; sino que son productos reciclados que bien usados embellecen y hacen de una estructura una verdadera artesania al estilo de una casa sacada de los cuentos.

La duracion de una casa de estas es TODA LA VIDA. Y esto podemos verlo en culturas como los INCAS, MAYAS, CHIBCHAS, MUISCAS, QUIMBAYAS y otras que han demostrado durante siglos construir con ecologia mundos clasicos mejores que el sistema contemporaneo que hoy vivimos llenos y cargados de un fracaso industrial que tiene al mundo en decadencia.

Cuanto cuesta?

Tenemos que mirar la necesidad y el área de contruccion puesto que no vale lo mismo 50 m2 a 450 m2 ni exige la misma capacidad de trabajo. Pero el promedio para una vivienda de estas es desde $600.000 m2 teniendo en cuenta que el área minima de trabajo son 80 m2.

Modelos y diseños

Se trabajan acorde a la necesidad del cliente y del espacio natural, del entorno. No puede trabajarse un mismo diseño para cualquier especio porque las condiciones no son las mismas. Toda área tiene exigencias difernetes, condiciones diferentes y al igual nos exige analizar varios detalles en el modelo y diseño. Pero puede trabajarse sobre unos bocetos, diseños y planos que se ejecutan con el 10% del contrato.

Caracteristicas de una vivienda de estas?

Estas son viviendas cómodas, termicas 100*% y acusticas un 90%. Cuando jugamos con la cal y la sal marina damos a la estructura una caracteristica de descontaminacion por animales que además nutren la tierra y, que por la salinidad, no van a vivir ni a hacer cuevas perforando la pared, además habrá piedra en la estructura que permite que la estructura no sea débil. Al igual las paredes de guadua y madera bien coordinadas generan mayor estabilidad estructural para que podamos hacer un segundo nivel y para que sostenga totalmente la cubierta la cual es impermeable, y para ello, hemos de usar geotextil y unas nivelaciones acordes al diseño que tienen varias capas de tierra y pasto o jardín.

En la cultura antigua y en especial la judia se usaba estas cubiertas para tener siembra de hortalizas y vegetales para uso de la vivienda, además algunos profetas y ansestros usaban esos espcios para orar al creador en la madrugada.

Las puertas y ventanas pueden jugarse con maderas y guadua, o combianda; usando además algunos colores en vidrios o botellas incrustadas al igual en las paredes que generan colores vistosos y hermosos llenando de luz la estructura.

La parte electrica se propone con paneles solares que se recargan en el dia y emiten luz solar cargada en la noche en bonillos led arroradores. Además en el dia los rayos solares ingresan por los espacios diseñados adecuadamente según el recorrido del sol. Claro está que si quiere debe entregarnos punto de energia para hacer la instalacion tradicional de pendiendo de una plataforma que no esté a más de 10 m.

La acometida de agua podemos jugarla en varias formas. 1) un punto tradicional que usted debe solicitar a la alcaldía de su zona y se entregan unos tanques de 1000 lt para que desde alli se tome el agua. 2) aprovechamiento correcto de una nacimiento que esté en la zona, pero no más lejos de 30 m, eso si, sin cambiar el rumbo del agua y sin detenerla a los que continuen con ella más abajo. Esta agua debe filtrarse entre la misma tierra y la arena a demás de carbon mineral que la ayuda a volver potable y la limpia de impurezas. Y 3) si en su zona lluve bastante podemos aprovechas las aguas lluvias con el mismo método del punto dos. Pero siempre reteniendo en tanques no más de 2000 lt (dos tanques de 1000 lt).

El espacio de la vivienda debe ofrecernos campo para cultivar maiz, flores, arboles frutales, vegeales, hortalizas y todas aquellas plantas que usamos en el uso comun de nuestra vida diaria. Permitiendonos además tener gallinas y otros animales que tienen un ciclo de sostenibilidad agricola.

Garantía de estas viviendas

Como ya hemos indicado anteriormente estas viviendas son para toda al vida, hay siglos de historia que todavia la ciencia arqueologica estudia debido a los sistemas constructivos que aun existen. Esas viviendas fueron creadas solo con tradición y con métodos naturales bien conbinados que hoy en dia persisten y existen.

Además a estas estructuras le estamos ofreciendo el manejo vanguardista contemporaneo y la observacion que tenemos de la ingenieria moderna, ciencia moderna, arquitectura moderna y permacultual.

Conclusion

Si esta interesado en nuestro trabajo, contactenos. Le serviremos con calidad, experiencia, gusto y una gran alegria por ser usted uno más que se suma a una vida natural y sostenible en un mundo cargado de locura mercaderista y consumista.

Necesitamos este mundo, para él fuimos creados; pero necesitamos aprender a cpnstrolar, dominar y juzgar correctamente nuestro espacio sin ser consumidos por él. Y necesitamos aprender a vivir de lo que nuestro Eterno Creador hizo para que viviamos felices, comodos y agradecidos cada día.

No vamos a cambiar el mundo con una casa sostenible, pero podemos hacer que nuestro entorno sea más agradable con nosotros mismos y con otros que igualmente aprenden a ser mejores familiar y socialmente debido a la semejanza que tenemos de nuestro padre celestial.

Trabajamos para servirle con Garantia, amor y gusto.

GUSTAVO TENECHE

gustavoteneche@empresarios.com

TECNÓLOGO EN GESTIÓN DE OBRAS CIVILES Y CONSTRUCCIONES (UNAD)

Diseñador y constructor con guadua y otros recursos naturales.

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«Me cansé de diseñarles casas a los ricos»: Simón Vélez

"Me cansé de diseñarles casas a los ricos": Simón Vélez

Viernes 5 de abril de 2013

No hace mucho llegó de China y ya se va de nuevo, pero esta vez para India, y todo por culpa de la guadua, material con el que este manizaleño se construyó un prestigio en Colombia y el mundo. Una tanda larga de tinto con el arquitecto que siempre carga un lápiz y se burla de los arquitectos que no piensan con las manos, sino con el computador. Simón al desnudo.

Foto:Gustavo Martínez

"Mi aparición en la luz pública se la debo a la sede del Club Puerto Peñalisa en Girardot, fue el primer encargo importante que tuve trabajando con guadua"

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"Mi aparición en la luz pública se la debo a la sede del Club Puerto Peñalisa en Girardot, fue el primer encargo importante que tuve trabajando con guadua""En mi familia tenemos genética de montañeros que no nos deja bailar. Nos faltó la sangre africana""Cuando un cliente me dice: “hágame una casa sin guadua”, ¡usted no se imagina la gratitud que le tengo!""Yo ya no soy manizaleño, soy bogoteño, aunque mi mamá, que tiene 86 años y muy buena salud, viva allá"Martha Stewart cayó en la tentación de censurar su desnudez a su manera.

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A su edad y con su prestigio se ufana de darse el lujo de vestirse mal. No se preocupa por su ropa. Tampoco la compra, ni le interesa saber cómo aparece de pronto en su armario, si es por arte de magia o de una de sus hijas. Él solo sabe que ahí están siempre los mismos pantalones beiges o grises, las mismas camisetas de algodón blancas y las mismas camisas azules o grises con que todos los días se viste. Lo único seguro y cierto, porque le interesa, es que su sombrero de siempre, blanco de palma de iraca, se lo manda un amigo de Sandoná, Nariño.

Llega con parsimonia, con cierto recelo, con su dosis de desconfianza, con la nariz por delante olfateando el ambiente. Parece que nunca tiene ganas de quedarse, pero basta una buena compañía, un buen tema, una provocación auténtica para que él ponga su primera piedra y se plante y se abra como una plaza.

No sabe qué es la diplomacia. Si lo comparan por su empaque campeche con Uribe, dice con sorna que al expresidente sí es idéntico, pero cuando habla en inglés. Y si le pican la lengua sobre su futuro, contesta sin tapujos: "Yo lo que quiero es hacer arquitectura lejos de las señoras y sus caprichos. ¿Acaso yo soy ginecólogo o estilista para darles gusto? Está bien, son sus casas y tienen razón, pero eso ya me cansa". Y si espera a que deje de reír y dé más detalles, termina diciendo que quiere hacer "menos casas para los ricos y más puentes y viviendas de interés social". Y para rematar, sentencia que su gran proyecto es "la construcción con madera compacta hecha con astillas de guadua". Hasta ya es socio en Manizales de una fábrica que hace pruebas con esterilla prensada.

Él ya superó su propia importancia. Ya viene de regreso de la cuesta y ya ninguna altura lo descresta. Ya dejó de amontonar orden, mesura y prudencia.

Lo que vive por dentro se puede ver paso a paso internándose en su vasta propiedad. Una isla deforme de cosas, como un tubérculo, que no cesa de crecer. Una nube de matas de plátano, árboles, bareque, cemento, ventanas de madera, enredaderas, columnas de guadua, camas, sofás y sillas de guadua, gatos y pájaros, hierro forjado, cuadros y objetos viejos que ha ido acumulando, como en un tornado, desde hace 46 años, cuando comenzó a juntar lotes para armar su casa, sobre las faldas de esa Bogotá antigua.

Vive en una comarca de la Edad Media, con cuatro casas para sus cuatro hijos en las laderas, con fuentes, escaleras flotantes, monos de la pila, ángeles y restos de demoliciones antiguas. Y en lo alto, su propia torre o cubierta de un barco encallado en los tejados de La Candelaria, de donde no zarpa sino a sus viajes por el mundo, construyendo obras en guadua o a su campo de golf a tres horas en carro, donde juega religiosamente 32 hoyos al día.

Con él funciona el efecto matrioska. Entrar en su vida es lo mismo que ir destapando Simones que guardan a su vez más Simones. Dentro del universitario que disolvió desde una terraza una manifestación de mamertos de Los Andes, a punta de voladores cargados de pólvora, también está un manizalita que posó a los 30 años empeloto para un desnudo de Luis Caballero. Y más adentro hay un querendón desbocado que tuvo cuatro hijos con tres mujeres distintas. Y si destapamos otro Simón más, hay un arquitecto que construyó su prestigio en Colombia y el mundo a punta de guadua. Y si seguimos abriendo, aparece un abuelo que construye hasta sofisticados carros de balineras, obviamente en guadua, si eso es lo que quieren sus cinco nietos, reyes soberanos de su afecto.

En Google puse Simón, y me salieron Simón Bolívar, Simón Gaviria, Simón Brand, Simón el bobito y Simón Trinidad, antes de dar con Simón Vélez. ¿Cuál fue la explicación de su papá para ponerle ese nombre?

Por un tío que se llamaba Victoriano Arango. Era medio poeta, escribió un verso que decía: “Simón en el pueblo el único enterrador, él mismo a su propia hija al cementerio llevó”. Incluso fue la primera canción grabada en Colombia, aunque inicialmente no fue escrita como canción. A pesar de ser un verso triste, los viejos se lo sabían de memoria. El origen de mi nombre no fue por Simón el bobito, ni por Simón Bolívar, sino por culpa de un tío.

¿Qué le enseñó Manizales? Su ciudad natal.

Me pareció importantísimo aprender a no ser liberal. De haber nacido en tierra caliente sería como Álvaro Uribe. Gracias a Dios soy de Manizales, de madre conservadora, Gloria Jaramillo, y padre liberal, Roberto Vélez, aunque todo el mundo le decía Rober, sin la t.

¿De dónde viene su decisión de ser arquitecto?

No me acuerdo de haber tomado la decisión de decir: quiero ser arquitecto. Desde niño ya estaba encarretado con eso. Siempre quise ser arquitecto. Uno aprende a pensar con las manos. Esos jóvenes que andan ahora con computadores van a quedar hechos unos retrasados mentales. Yo viajo mucho por el mundo y me invitan a universidades realmente importantes y, cuanto más importante es la universidad, menos les dejan usar computadores. Los obligan a usar las manos.

Pero el buen ejemplo viene de su papá.

Sí. Mi papá fue arquitecto. Estudió primero Ingeniería en Bogotá porque no existía la carrera de arquitectura y, en época de la guerra, se fue para Estados Unidos a estudiar Arquitectura. Pasó por la Universidad Católica de Washington; en esa institución le enseñaron profesores alemanes exiliados de Hitler, profesores especializados en Bauhaus. No fueron los famosos, pero tuvo formación académica enfocada en la modernidad. En Manizales a mi papá le iba bien siendo arquitecto, hasta que se quebró. Y el papá de mi papá era empresario de construcción y la crisis de los 30 también lo quebró.

¿Esas quiebras cómo lo afectaron?

Tengo un hermano mayor llamado Marcelo y una hermana menor, que es Gloria Lucía. Ella estudió en Inglaterra y en Bélgica, y mi hermano se fue a estudiar Zootecnia a Estados Unidos. Mi familia era relativamente rica, pero en la época en que me tocaba estudiar mi papá se quebró, por eso estudié en Bogotá en la Universidad de los Andes.

¿Y dónde quería estudiar?

Creo que en Estados Unidos. Pero, como ya le dije, tocó aquí porque mi papá se quebró. Y me tocó estudiar en una época muy convulsionada con la vaina subversiva hacia finales de los años 60. Los mismos Andes estaban con el cuento. Cuanto más oligarca era el que estaba ahí, más se las daba de comunista.

Por el tono, ¿eso le molestaba?

Una vez hubo una manifestación grande en el Edificio Franco y yo la disolví a punta de voladores que eché desde la terraza. Subieron a lincharme. La gente pensó que yo estaba celebrando y, cuando vi que me aplaudían, se los tiré sobre las cabezas. Mi idea era hacer un acto de protesta contra la actitud de esos niños ricos jugando a ser comunistas. Por suerte no me apuñalaron ni nada, solo me cascaron. Siempre fui anticomunista, y lo sigo siendo.

A los escritores un libro los lanza a la fama. En su caso ¿cuál fue la obra que le abrió el camino?

La sede del Club Puerto Peñalisa fue el primer encargo importante que tuve trabajando con guadua. Le debo mi aparición en la luz pública a esa obra.

¿Cómo llegó a hacer una obra tan grande en guadua en Peñalisa?

Hace 30 años descubrí que si le ponía cemento a los caños vacíos de la guadua, eso me permitía hacer uniones estructurales. A nadie se le había ocurrido eso en el planeta. La limitación de la guadua para hacer estructuras es que es hueca, pero con una pendejada tan elemental como abrir un roto y llenarlo de cemento, hice una conexión extraordinaria que da importantes resultados. A partir de ese descubrimiento, la guadua se volvió para mí un acero de origen vegetal. Su resistencia es impresionante.

¿Cómo llega a ese descubrimiento?

Un cliente en Quindío me obligó a que hiciera un establo para caballos en guadua con techo pesado. Nunca había trabajado con ese material.

¿Nunca había mirado la guadua como material para construir?

No, porque era la madera de los pobres. Aún tiene ese estigma de que no luce muy bonita en el paisaje y, además, como este es un país con maderas extraordinarias, no se le para bolas a la guadua.

Y en Peñalisa sí le pararon bolas.

Hubo un tipo llamado Galaor Carbonell que fue profesor mío de historia del arte. Él conoció ese establo que hice en guadua y otras cositas muy modestas en el eje cafetero. Hizo un artículo en una revista llamada Habitar. Publicó mis estructuras de guadua y eso generó conocimiento sobre un material alternativo que nadie había usado en construcción. Luego de ese artículo publicado, me contactaron para hacer lo de Peñalisa. No me cansaré de agradecer a los que confiaron en mí para hacer una cosa tan atrevida.

¿Usted no es un artista frustrado?

No. La arquitectura afortunadamente no es como los deportes, que uno muy temprano se queda obsoleto; antes al contrario, en la arquitectura uno muy joven no sirve para nada. Es un oficio de experiencia, de viejos. Ahora miro lo que hice hace 10 años y me parece muy primitivo. Un arquitecto joven no sirve para nada y lo digo yo, que fui joven y que critico mis obras.

¿Hoy quién es Simón Vélez?

Alguien que lo que más hace son casas para gente rica, pero me estoy fatigando de eso. Me quiero dedicar a la ingeniería, quiero hacer grandes estructuras. Estoy encarretado con proyectos de interés social, implementando una técnica mixta de concreto, acero y guadua laminada. Ya montamos una fábrica en Manizales, y esa es una opción a la crisis del café. Los productos forestales, como la guadua, serán más importantes que cualquier grano.

¿Hacia eso apunta esa zona?

Eso tiene grandes enemigos, que son las corporaciones regionales que piensan que la guadua se va a extinguir si uno la corta. Una guadua es un bambú perezoso y crece doce centímetros en promedio; quiere decir que en 100 días hay 12 metros. En 200 días hay 25 metros, que es lo que crece, y hay que esperar tres años para que no crezca más.

¿Los ambientalistas no van con Simón?

Yo les vivo diciendo que prohíban comer huevos porque se van a extinguir los pollitos. A mí me invitan a dar conferencias por el tema ambiental y cuando veo que están muy excitados con ese tema, les digo que los ambientalistas son una partida de charlatanes, incluido yo. Estamos abusando de ese cuento del planeta en extinción. Tengo muy claro que eso es una religión y yo no soy religioso. Ni me gustan los fundamentalismos.

¿Cuál es su autor de cabecera?

Yo fui muy lector pero nunca más volví a leer. Me gustaba mucho García Márquez, hasta sus dos últimos libros que me parecieron malísimos. De Vivir para contarla me pareció más interesante la biografía de un cajero de un banco o de un presidente de un club Rotario que la de él. No me gustó.

Si le tocara comenzar de nuevo, Simón, ¿qué cambiaría de lo que hizo en su juventud?

Hubiera aprendido a bailar. Y como nunca supe, no pude tener sexo gratis.

¿Tronco para bailar?

En serio es una frustración enorme no poder tener sexo gratis. En mi familia tenemos genética de montañeros que no nos deja bailar. Nos faltó la sangre africana.

¿Qué es lo más importante hoy en día para usted?

La salud y la familia.

¿La de sus tres hijas y su hijo?

La de las nietas más que la de los demás… porque fui mal marido y mal papá. Pero la vida me ha dado la oportunidad de poder ser buen abuelo. Vivo con mis cuatro nietas y un nieto.

¿Cómo se llaman las nietas?

Matilde es la mayor; tiene 8 años. Hay dos mellicitas, Antonia y Lorenza, que tienen 5. Y hay niño y niña, mellizos, que se llaman Salomón y Alicia, de 4 años.

¿Qué queda de los hijos?

Fui muy mal papá. Mis hijas viven acá, una es la que me maneja la plata. Las otras estudian, pero mi vínculo con ellas es más por los nietos que por ellas mismas. Pienso que soy un papá frío, pero con las nietas no lo soy tanto.

¿Cuántas mamás?

Son varias mamás, yo nunca viví con mis tres hijas ni con mi hijo. Es ahora de viejo que vivo con ellos.

¿Cada hijo es de una mamá diferente?

Las dos de Manizales tienen la misma mamá, pero hay una que es de Pereira y otra de Medellín.

¿Con estas mamás usted se casó?

No, no. Yo fui un desastre como marido, es la primera vez que no hago infeliz a ninguna mujer.

¿Y con cuál fue con la que más vivió?

Hubo una con la que convivimos casi 10 años intermitentes, pero con ella no tuve hijos.

¿Y qué queda de esa experiencia?

Que afortunadamente ya salí de eso, y estoy feliz. Fue una esclavitud muy absurda.

¿La de las mujeres?

La del sexo.

¿Es un vicio?

Es una vaina instintiva, eso no es un vicio. Es un mandato de la naturaleza, que en mi caso creo que fue demasiado intenso.

¿Usted fue un donjuán?

No porque nunca supe bailar y ni tuve el tamaño. Me tocó enamorarlas con esfuerzo y plata.

¿Se habla con ellas?

No hay mayores vínculos. Lo único que queda de esas relaciones son mis nietos.

El camino entre la cabeza y las manos tiene que ser el corazón, eso dice Fritz Lang enMetrópolis.

No, yo no pienso así. Ahora que estoy viejo y que ya no soy tan arrecho, tengo mucho tiempo para coger el papel y el lápiz y concentrarme mejor. No se imagina el lastre que yo tenía con el tema sexual. Yo no pensaba sino en sexo, y la maravilla de envejecerse es que todavía me gustan mucho las mujeres bonitas, pero para qué…ya no me acuerdo.

Usted ha construido obras en guadua en Alemania, Francia, Estados Unidos, Brasil, México, China, Jamaica, Colombia, Panamá, Ecuador, India… Y lleva más de 150 proyectos. Después de todo esto, ¿qué queda por hacer?

¡No tener que viajar más! Estoy mamado de esta viajadera, y cada año me juro no volver a viajar y cada año tengo que hacerlo. Llegué hace una semana de la China. Y ya me voy para la India a hacer un centro cultural en Nueva Delhi. Es un encargo del gobierno y acabo de venir de la China, también por un encargo del gobierno, para hacer un hotel en un complejo que quiere generar una cultura del uso del bambú.

¿En qué ciudad de China?

No tengo idea. Yo ya en estos viajes ni miro un mapa, no me importa donde estoy…

¿Usted es consciente de que en todos esos viajes está sembrando prestigio?

Digamos que la primera vez que tengo noción de que tengo prestigio fue hace 15 días en la China, en esta universidad que no me acuerdo cómo se llama ni dónde queda, pero es una universidad importante, el auditorio estaba totalmente lleno para mi conferencia y la gente tenía información de mi trabajo. Me llamó mucho la atención ver un auditorio tan grande y lleno. Digamos que tengo cierto prestigio en China porque un hotel que hice allá se ha vuelto importante. (El Crosswaters Ecolodge & Spa está ubicado en la reserva natural Montaña de Nankun, en la provincia de Guangdong).

¿Y ese hotel cuándo lo construyó?

Hace 8 años. Con él me gané un premio muy importante, que no sé cómo se llama, pero por ahí anda. En ese hotel hice mi primera estructura de un puente parecido a uno que hay aquí en la calle 80. Esa obra en China fue pionera en bambú como material estructural permanente.

¿Alguna vez pensó Simón Vélez que su segundo apellido iba a ser "el de la guadua"?

Cuando un cliente me dice: “hágame una casa sin guadua”, ¡usted no se imagina la gratitud que le tengo! Eso me pasó con el pintor Carlos Jacanamijoy, y se lo agradezco. Él me dijo: "yo nací en la selva y no quiero ver más raíces ni juncos", y le hice una casa en La Macarena en concreto y acero.

Definitivamente, está mamado de la guadua.

Estoy mamado de la guadua, pero ya estoy condenado a seguirla usando y hasta me gusta. La guadua es uno de los muchos materiales de construcción y, cuando uno es del trópico, uno tiene que ser biodiverso. Los arquitectos no pueden ser tan mineralistas; la arquitectura colombiana de prestigio, la de Rogelio Salmona y sus seguidores, es solamente concreto y ladrillo. Eso es arquitectura de las cavernas, y el hombre no viene de las cavernas. El hombre es arborícola, y nuestra mano es prensil para poder agarrarnos de las ramas de los árboles. Siempre cuando doy conferencias digo que la arquitectura tiene que ser un poquito más vegetariana.

¿Usted se identifica con la guadua? ¿Las virtudes de la guadua podrían ser sus virtudes?

Las culturas orientales siempre tienen una descripción del carácter del ser humano. Ellos dicen que hay que ser resistente y flexible como el bambú.

¿Hay algo de eso en usted?

Nunca lo he pensado así porque soy psicorrígido.

¿Qué madera sería usted sino fuera guadua?

Sería un guayacán.

Cuándo usted era un arquitecto que nadie conocía, ¿qué era lo más jodido de esa época?

Lo mismo de ahora: la parte más complicada del oficio es que a uno le paguen. El problema es que no soy cobrador.

Usted es un hombre nacido en una ciudad de pocas reformas arquitectónicas, ¿en ese sentido no tiene un reto con Manizales?

Quiero mucho a Manizales y soy de allá. Un prototipo que monté en Alemania, a modo de prueba, se realizó primero en Manizales. Ese pabellón está allá y la gente lo usa para actividades culturales. Lo administra el comité de cafeteros de Caldas. Ahora les diseñé una pequeña torre para observar pájaros.

¿Y con Bogotá qué hacemos? Con 46 años viviendo en la capital, debe tener su propia teoría para salvarla.

Es muy sencillo: cualquier policía de tráfico sabe cuál es la solución de Bogotá, que es un metro. Que lo hagan donde les dé la gana porque eso no necesita ningún estudio. Por donde usted diga que tiene que haber una línea de metro, finalmente, hay que hacerla. Esta ciudad es muy lineal; es como hacer una gran herradura, por ejemplo, que conecte a Soacha con Suba, pasando por los cerros.

¿Y con la arquitectura qué hay que hacer?

Con la arquitectura hay que tener presente que hay terremotos y tenemos una cultura del uso del concreto muy peligrosa. La gente pobre no tiene cómo construir de manera sismorresistente en concreto. ¡Ojo con el abuso del concreto! Tenemos que crear una cultura de autoconstrucción en la que haya una técnica mixta entre madera y cemento. Esta casa es un ejemplo del uso mixto de materiales, de no ser tan carnívoro ni tan vegetariano. Ahora, si uno solo construye con madera, los incendios son peores que los terremotos. Manizales fue toda de madera y se incendió.

De su papá y su abuelo, ambos arquitectos, ¿qué aprendió?

Mi papá era buen diseñador, lo recuerdo como un buen dibujante. A mi abuelo no lo conocí; más que arquitecto era constructor. Y se hizo muy rico cuando hacía vivienda para pobres. Y creo que era muy perro, no solo hacía las casas, sino que las poblaba.

¿Usted con esa vida creativa ha pensado un final para Simón Vélez?

Me gustaría trabajar hasta el último día.

¿Dónde quiere terminar sus últimos días?

Aquí en Bogotá. Es que ya no soy manizaleño, soy bogoteño, aunque mi mamá, que tiene 86 años y muy buena salud, viva allá. Ella todavía viaja por el mundo y rumbea.

¿Usted quiere vivir muchos años como su mamá?

Yo no pienso en eso. Quiero vivir hasta que tenga salud, y les vivo diciendo a mis hijas que cuando me empiece un Alzheimer o alguna vaina de esas me ayuden a morir rápido.

¿Cree en la reencarnación?

Los nietos son la reencarnación. La verdadera reencarnación es esa.

¿Cuál es su virtud favorita a los 64 años?

Ser buen abuelo.

¿Y su defecto?

No ser rico. Pero todavía hay tiempo.

***

Se levanta de la mesa y posa por iniciativa del fotógrafo frente al cuadro pintado por Luis Caballero, en donde aparece sentado en una silla como Dios lo trajo al mundo. Cuenta que fueron tres bocetos y tres sesiones largas frente al pintor, pero que él, francamente, no se ve ahí. De pronto se acuerda de algo y va por su iPad para mostrarme una foto de la famosa Martha Stewart en este mismo lugar, en esta misma sala, con una mano tapándole lo que exhibe entre las piernas en el cuadro. Así es Simón.

Jairo Dueñas Villamil | Cromos.com.co