Trabajar en Bali en una oficina de bambú que parece un resort de lujo

Juan José Perez Monzón. 18/07/2025

Foto: Pablo Luna Studio

Imaginar oficinas modernas nos traslada, habitualmente, a diseños divertidos, donde los colores son vivaces y los espacios se comparten altruistamente. Pero también podemos visualizarlas traslúcidas, aprovechando al máximo la luz del exterior, con tonos elegantes que transmitan serenidad. Y a veces, las oficinas se convierten en temáticas, con estilo retro, industrial o imitando al producto estrella de las mismas.

Pero siempre que hay un diseñador detrás de cada espacio, estos pueden sorprender abiertamente, como las oficinas que os presentamos hoy. Llegan de la mano de Pablo Luna Studio, a quien ya tuvimos la oportunidad de entrevistar para otro maravilloso proyecto, la Tree House de Bali. Y es a Bali adonde viajamos hoy para mostraros otra de sus fabulosas obras: la oficina de arquitectura de bambú.

Un edificio integrado en el entorno

oficina bambu baliFoto: Pablo Luna Studio

Este edificio de trabajo se llama Estudio Lodtunduh. Posee una superficie de 295 metros cuadrados diseminados en una sola planta y su construcción finalizó el presente año (2025 para quien nos lea más adelante). La ubicación exacta del inmueble es al sur de Ubud, en un pueblo llamado Lodtunduh. Fue desarrollado en base a una figura semi rectangular con 33 metros de largo y 8 de año netamente integrado con la naturaleza.

El estudio de arquitectura se especializa en la arquitectura natural, que busca la construcción con materiales de la zona, como son el bambú negro, madera recuperada y piezas de terrazo artesanal. Con estos elementos, y la idea etérea pero simbólica de la simulación de la metamorfosis de una mariposa… ¿Te lo esperabas? Pues aún hay más detrás de este cautivador proyecto que genera muy buenas críticas en el sector.

Una cubierta polivalente

oficina bambu baliFoto: Pablo Luna Studio

Se aplicaron criterios de arquitectura minimalista, aquello de “menos es más” de un tal Mies Van Der Rohe. Y también de la mentada arquitectura natural, aprovechando los materiales de la zona. Esto lo convierte en sostenible cualquier creación humana (la artesanía tiene estas cosas). La construcción se implementa detrás de un marco estructural de bambú negro, capaz de sostener un techo fluido, orgánico (que dicen los entendidos).

La cubierta representa el todo en el proyecto. Genera el espacio interior de forma lineal, sin intersecciones estructurales, ondulada y se cubre de tejas de madera ulin (en mi vida).

Pero la cubierta no reniega de la modernidad y se sujeta en paredes de hormigón capaces de ejecutar un equilibrio. La dualidad entre la ligereza de la estructura de bambú y madera y la rotundidad del hormigón que se extiende al piso con pavimentos de terrazo.

Trabajar en Bali en esta oficina de bambú

oficina bambu baliFoto: Pablo Luna Studio

Al interior, las posibilidades son infinitas debido a la mentada apertura continua que genera una dinámica paralela al ambiente. Ya que presta su espacio para dividir las áreas comunes y de trabajo de forma natural.

A esta oficina de bambú sitas en Bali se entra por un taller de modelado con un espacio de trabajo perimetrado de vidrios enmarcados en acero. Todo para diferenciar superficies pero mantener la sana conexión visual con el entorno natural.

Otras zonas de trabajo más profesionales se ubican al centro, con dos grandes mesas, una al centro y otra al sureste. Los pisos de madera y los elementos de bambú negro proporcionan calidez y cohesión en todo el espacio. Sin renunciar a un office abierto para que se compartan charlas casuales, ideas mentales y organizativas, o divertidas historias personales.

Terminan el espacio varios elementos igual de dulces. Lámparas de bambú cuelgan del techo (hechas a mano), desprenden una luz acorde a las necesidades ambientales, generando una atmósfera creativa ideal para el trabajo.

Se termina esta descripción (basada en la propia del estudio de arquitectura) reseñando un espacio destinado al descanso. Esta a una cota diferente al resto, con una influencia Zen, vinculado a pausas reflexivas, momentos de complicidad y presentaciones de trabajo.

Un entorno de lujo

oficina bambu baliFoto: Pablo Luna Studio

Las vistas aéreas del inmueble nos muestran unos generosos jardines alrededor, que hacen que entendamos la grandeza de la arquitectura cuando se vincula de una forma tan eficaz al entorno directo.

No se trata de forzar la naturalidad ni de romper con la arquitectura tradicional, se trata de vincular estética, eficiencia, materiales e intenciones (funcionalidad para los usuarios). Si esta oficina de bambú de Bali no llaman tu atención y te hacen soñar con espacios mejores, no sé qué lo podrá hacer.

Ver mas en https://theluxonomist.20minutos.es/lifestyle/arquitectura/imaginate-trabajar-en-bali-en-esta-oficina-de-bambu

Capturan a seis personas en Buga por tala ilegal de guadua que les dejaba millonarias ganancias

* Los capturados se lucraban económicamente con este recurso natural.

En un nuevo operativo liderado por la Policía Nacional, seis personas fueron sorprendidas talando guadua de forma ilegal en zona rural del municipio de Buga.

La captura se llevó a cabo en la vereda La Honda, durante el desarrollo de la operación ‘Ciprés XI’, una estrategia que busca frenar los delitos ambientales y proteger el patrimonio ecológico del país.

Y es que con el propósito de evitar que este tipo de actos tengan lugar, las autoridades han intensificado estos operativos en el territorio.

Proceso de captura

Y es que este grupo fue capturado justo en el momento de la acción, mientras extraían gravemente el material forestal sin los permisos exigidos por la autoridad ambiental.

En el sitio se incautaron aproximadamente 1.200 unidades de guadua, material que estaba siendo aprovechado sin los requisitos legales establecidos.

Según las autoridades, esta actividad ilegal les generaba ganancias cercanas a los 15 millones de pesos mensuales y afectaba más de 2.000 unidades de guadua en el área intervenida.

De acuerdo con la Seccional de Carabineros y Protección Ambiental del Departamento de Policía Valle, los implicados habrían montado una operación sostenida de explotación forestal sin ningún tipo de regulación.

Esta es la entrada al municipio de Buga, donde hay milenarios samanes que engalanan el acceso a esta población, temen que desaparezcan. Foto archivo Cámara de Comercio de BugaContinúan los operativos ambientales en Buga. Foto archivo Cámara de Comercio de Buga | Foto: Foto archivo Cámara de Comercio Buga

El mayor Mauricio Ramírez García, jefe de la Seccional de Carabineros y Protección Ambiental del departamento, señaló que esta situación representa un daño considerable al ecosistema local, pues la tala de guadua tiene graves afectaciones para el ecosistema, entre ellas:

  • Afecta la biodiversidad.
  • Altera los procesos naturales de conservación del agua.
  • Contribuye al deterioro progresivo del clima en la región.

Respecto a su contenido, el material incautado fue entregado a la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC).

Y los detenidos fueron puestos a disposición de la Fiscalía General de la Nación por el delito de aprovechamiento ilícito de los recursos naturales renovables, por lo que deberán responderle a la justicia en materia de sus acciones en el sector.

Este es el ´túnel verde' en la entrada al municipio de Buga, que muchas personalidades están denunciando que sería afectado por el diseño actual de la doble calzada Buga - Mediacanoa. Foto Especial para El PaísLa Operación ‘CIPRES XI’ busca proteger el ecosistema del Valle. Foto Especial para El País | Foto: Foto Especial para El País

Medidas de protección ambiental

Además, el mayor Ramírez también hizo un llamado a la ciudadanía para que se conviertan en aliados en la protección de los recursos naturales.

“El Departamento de Policía Valle invita a la comunidad, a conservar la fauna y la flora silvestre de este bello departamento y a denunciar de manera oportuna a través de la línea de emergencia 123 cualquier actividad ilegal”, añadió.

Cabe señalar que la operación ‘Ciprés XI’ hace parte de un conjunto de intervenciones articuladas entre la Policía, entidades ambientales y la comunidad para frenar la destrucción de ecosistemas estratégicos.

En especial, en zonas donde los recursos como la guadua, aunque renovables, requieren de manejo sostenible y controlado.

Finalmente, con esta intervención policial, se espera que disminuyan los casos que agreden al medio ambiente y se fortalezca la naturaleza del departamento.

Ver más en https://www.elpais.com.co/valle/capturan-a-seis-personas-en-buga-por-tala-ilegal-de-guadua-que-les-dejaba-millonarias-ganancias-0219.html

Geraldine España Giraldo

Periodista web de El País, comunicadora social y periodista egresada de la Universidad Autónoma de Occidente en Cali, Valle. Me gusta la reportería, presentación y la escritura.

Diana Isabel Villalba usa el poder de la guadua para unir al pueblo indígena Pijao

Desde el corazón del resguardo indígena San Antonio, en el Tolima, Diana Isabel Villalba lidera un proyecto pionero en forestería comunitaria basado en la guadua. Un proceso que inició con pequeñas iniciativas en 2016, pero que fue oficialmente apoyado en 2018 por el Ministerio de Ambiente y la FAO. Hoy, con más de siete hectáreas de plantaciones, su trabajo y el de su comunidad enfrentan retos y sueños que buscan consolidarse en una ecoempresa sostenible.

Diana Isabel Villalba usa el poder de la guadua para unir al pueblo indígena Pijao | Confidencial Noticias

El nacimiento de una iniciativa

El proyecto de forestería comunitaria con guadua nació como un esfuerzo colectivo por parte de la comunidad del resguardo indígena. En sus inicios, se establecieron seis hectáreas de bosque de guadua con la idea de generar un modelo sostenible de producción que permitiera la conservación ambiental y el desarrollo económico de la comunidad.

Además de la guadua, el proyecto incorporó cultivos de café, plantas medicinales y aromáticas, diseñados para ofrecer beneficios a corto y mediano plazo. De esta manera, mientras la guadua crecía, el café comenzaba a producir, asegurando cierta estabilidad económica para los involucrados.

Para Diana y su equipo, la guadua ha sido más que una planta; ha sido un símbolo de cambio y crecimiento. «Siempre ha estado aquí, pero nunca habíamos hecho un manejo forestal de ella. En este proceso nos dimos cuenta de su importancia dentro de nuestra cosmovisión indígena», explica Diana.

La comunidad recibió apoyo de la FAO y el Ministerio de Ambiente en cuatro etapas. Estas ayudas incluyeron capacitación técnica, asesoría en mercadeo y aportes de insumos esenciales. Sin embargo, la intermitencia en la financiación y la falta de continuidad han sido los mayores desafíos. «Nos apoyaban por tres meses y luego pasábamos largos periodos sin ayuda, lo que nos ha obligado a buscar alternativas para mantener el proyecto a flote», cuenta.

Desafíos y resistencia

El mantenimiento de la guadua es una tarea demandante. Se requiere poda cada tres o cuatro meses y fertilización constante. Sin el apoyo económico suficiente, la comunidad ha tenido que invertir sus propios recursos. En sus inicios, el proyecto contó con 43 personas asociadas, pero debido a las dificultades, hoy solo quedan 14, muchos de ellos con dudas sobre la viabilidad a largo plazo.

«El gran reto es garantizar la sostenibilidad del proyecto», dice Diana. «Ya no contamos con el respaldo de la FAO y dependemos de recursos del resguardo, que cada vez son más limitados». Sin embargo, la determinación de quienes siguen en la asociación es inquebrantable. «Sabemos que este proyecto puede cambiar vidas, generar empleo y consolidar una economía sostenible en nuestra comunidad».

Diana sueña con una ecoempresa que transforme la guadua más allá de la venta de materia prima. «Queremos fabricar artesanías, pisos, paredes, casas prefabricadas, y hasta alimentos derivados de la guadua. La idea es generar empleo para jóvenes y adultos, y demostrar que este recurso puede ser la base de un modelo económico sostenible», expresa.

El café, por su parte, ya está en producción y se han dado los primeros pasos para su transformación y comercialización. La comunidad cuenta con maquinaria para el procesamiento, pero aún enfrenta barreras como los costos de certificaciones necesarias para su venta en mercados más amplios.

Para Diana, la forestería comunitaria va más allá del manejo de los recursos naturales. «Es un tejido de experiencias, de compartir esfuerzos en comunidad, de crecer juntos». A lo largo de estos años, el proyecto ha permitido intercambiar conocimientos con otras comunidades y fortalecer la identidad cultural indígena en torno a la protección del territorio.

A pesar de los desafíos, Diana y su equipo continúan tocando puertas y buscando aliados que los ayuden a seguir adelante. «No queremos que se acaben las ganas, la visión está clara y estamos convencidos de que lo vamos a lograr», concluye.

La comunidad de San Antonio demuestra que la resistencia y el trabajo colectivo pueden transformar el futuro. Diana, como líder, encarna la esperanza de un modelo de desarrollo sostenible donde el bosque y la comunidad crecen juntos.

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