Ingenio Providencia lanzó Parque Ecológico en el Valle del Cauca

El espacio de reserva natural empezó a crearse en el 2016 cuando el Ingenio adquirió los predios de las haciendas Pinares y Betulia.

Ximena González – xgonzalez@larepublica.com.co

Como una gran apuesta por la conservación en el Valle del Cauca, el Ingenio Providencia puso en marcha uno de los proyectos ambientales más ambiciosos de esta zona del país: el Parque Ecológico Providencia. Esta es una reserva natural localizada al oriente de Palmira que tiene como gran propósito garantizar la sostenibilidad de la cuenta hídrica del río Amaime y la protección de la flora y fauna del lugar.

De acuerdo con Vicente Borrero Calero, gerente general del Ingenio, “la empresa tiene en su ADN la cultura ambiental y con el objetivo de proteger una reserva natural que aportara a la protección, conservación y preservación del agua y del medio ambiente en general, en 2016 se adquirieron las haciendas Pinares y Betulia”.

Además destacó que son 414 hectáreas de bosque andino, que comprenden alturas entre los 1.300 y 2.600 metros sobre el nivel del mar. En esta iniciativa, el Ingenio ha invertido cerca de $2.500 millones.

Borrero también dijo que, “una empresa especializada trabajó en la caracterización biológica y ecosistémica, logrando así tener una línea base de la situación ambiental, esperando de esa manera el incremento de los niveles de agua y el mejoramiento progresivo de la flora y la fauna”.

Por su parte, el director general de la CVC, Rubén Darío Materón Muñoz, señaló que, “este Parque Ecológico se suma a las 10.078 hectáreas que ya tenemos en el Valle del Cauca como Reservas Naturales de la Sociedad Civil, distribuidas en 188 predios. Adicionalmente se incrementan las más de 518.000 hectáreas que tenemos en todo el departamento en las distintas categorías de áreas protegidas”.

En la oferta ambiental del predio se pueden destacar 30 afloramientos de agua que tienen su origen en las haciendas, 120 especies de aves y 198 especies de plantas, 93% nativas.

El Parque Ecológico Providencia congrega un universo lleno de vida para contemplar especies de aves que equivalen a 27% de las que están en el Valle del Cauca, y más de 450 especies de flora.

Vale destacar que, de acuerdo con Borrero, el Parque Ecológico se compone de dos zonas, el Museo de la Caña de Azúcar y la Reserva Natural. De igual manera destacó que uno de los proyectos a largo plazo que tienen, es abrir la reserva al público.

El Museo es un lugar donde se puede apreciar de un recorrido natural que ilustra los tradicionales ranchos y trapiches de las diferentes zonas rurales de Colombia en donde la agroindustria de la caña de azúcar tuvo presencia, a través de una fiel colección de objetos, construcciones y hermosos jardines.

Foto por: Ingenio Providencia

Foto por: Ingenio Providencia

Foto por: Ingenio Providencia

Foto por: Ingenio Providencia

Foto por: Ingenio Providencia

Foto por: Ingenio Providencia

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Foto por: Ingenio Providencia

Foto por: Ingenio Providenc

https://www.larepublica.co/empresas/con-inversion-de-2500-millones-el-ingenio-providencia-lanzo-de-parque-ecologico-2764804

19 provincias en Ecuador reforestan y cuidan el agua

En el cantón Cotacachi (Imbabura) funciona uno de los  viveros que está a cargo del Gobierno. Foto: Francisco Espinoza para EL COMERCIO

En el cantón Cotacachi (Imbabura) funciona uno de los viveros que está a cargo del Gobierno. Foto: Francisco Espinoza para EL COMERCIO.

Washington Benalcázar,
Bolívar Velasco y Andrea Medina. Redactores (I)

De los 23 gobiernos provinciales del país, 19 cuentan con viveros que producen 2,2 millones de plantas anuales para la reforestación, el cuidado de las cuencas hidrográficas y la disminución de la frontera agrícola, principalmente.

Imbabura lidera la producción de las plantas nativas según el Censo de Información Ambiental Económica de los gobiernos provinciales, hecho por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

Se trata de especies de la zona andina destinadas a la reforestación. La Prefectura de Imbabura dispone de un invernadero de cerca de media hectárea, ubicado en Cotacachi, con capacidad para producir

150 000 plantas arbustivas, dijo Jorge Paredes, técnico forestal.
De ese total, el 85% (127 500) es de plantas endémicas como aliso rojo, cholán, pumamaqui, guarango, motilón, capulí, entre otras. Las demás son especies introducidas ornamentales, como la acacia y el tilo.

Paredes explicó que las especies nativas son ideales, pues se adaptan bien luego del trasplante. Añadió que la Prefectura impulsa el proyecto Herencia Verde, cuya meta es reforestar al año 250 hectáreas de terrenos públicos para recuperar la cobertura vegetal.

Para ello se atienden pedidos de las juntas parroquiales e instituciones educativas. La entrega de plantas es gratuita.
Un técnico visita el sitio en donde se planifica colocar los arbustos, de entre cinco y seis meses de edad. La idea es recomendar la especie adecuada para cada zona. En terrenos vecinos a las fuentes hídricas, sobre los 3 000 metros, la mejor opción es sembrar alisos o pumamaquis.

En Carchi, la Prefectura tiene cuatro viveros. El de mayor extensión, de tres cuartos de hectárea, está en Tulcán, donde se producen 310 000 plantas al año. De ese total, el 70% es nativo de la zona fría, como arrayán, pumamaqui o laurel de cera que se destinan a zonas que están entre la cota de 2 600 y
3 000 metros de altura.

La Prefectura del Carchi reforesta directamente en las fuentes de agua, donde se han perdido bosques y en terrenos comunitarios, a través de mingas con juntas de agua. El seguimiento se hace en sitios con más de 1 500 plantas.

Orellana es la provincia con la mayor cantidad de especies introducidas y nativas que se producen en viveros. Augusto Córdova, subcoordinador del departamento de Gestión Ambiental de la Prefectura, explicó que el Gobierno Provincial maneja un único espacio de tres hectáreas, en donde se cuidan especies maderables y ornamentales.

Este vivero está en la localidad Nuevo Paraíso, a la altura del km 8 de la vía Coca – Lago Agrio. Allí se cuidan alrededor de 400 000 plantas, mayoritariamente de balsa, que se ofrece a diferentes interesados.

Uno de ellos es una empresa privada que ocupa la balsa para fines comerciales. Así indicó Enrique Morales, titular del área de Gestión Ambiental de la Prefectura de Orellana. “Tenemos varios programas en los que se utiliza la balsa para reforestar áreas degradadas. Esto se complementa con rentabilidad económica”. La balsa es una planta de rápido crecimiento y considerada ideal para este territorio.

Pero hay personas particulares de esta provincia que compran las otras especies de plantas del vivero, que cuestan entre USD 0,50 y 1.

La Prefectura de Santo Domingo de los Tsáchilas tiene desde el 2010 el vivero Kasama que produce 500 000 plantas al año. Allí hay especies maderables como el chispeó, guadúa, bambú, moral fino, sangre de drago, guayacán, chiparo, bobo y frutales.

El objetivo principal de estas plantas es la repoblación de las áreas deforestadas. La Unidad de Gestión Ambiental informa que en la provincia hay unas 54 000 hectáreas que se deben reforestar, sobre todo en las microcuencas. En el 2016, la provincia contaba con 1 250 hectáreas forestadas y reforestadas con fines de conservación, según el INEC.

Ivanova Ortega, directora de la Unidad de Gestión Ambiental de la Prefectura, aseguró que para el 2018 se presupuestaron USD 531 588 para la reforestación de cuencas hídricas. Eso incluye la construcción de un nuevo vivero con similar capacidad al actual. Otro de los programas involucra a la comunidad, que presta sus terrenos para reforestar.

En ese caso se le entrega en donación una cierta cantidad de plantas. Esto ya se ha hecho en territorios cercanos a las riberas del Alluriquín y Damas.

http://www.elcomercio.com/actualidad/provincias-reforestan-cuidan-agua-especies.html

El Bambú guadua a la Intemperie

Foto: Estructura en bambú a la intemperie. Palakas.

Es bien conocido por las personas que trabajan el bambú guadua que hoy en día no existe una tecnología que garantice la exposición de esta a la intemperie, pero para la persona del común no, entonces vamos a intentar explicar esto de una manera rápida y simple.

El bambú y la guadua es un material natural y orgánico como lo es una madera y son degradados por otros agentes biológicos como los insectos, hongos y radiación. El agua o la lluvia no son malas de por si, pero estas dan las condiciones de humedad para que puedan vivir hongos indeseados que se alimentan de esa materia orgánica.

En Colombia existe la llamada madera inmunizada, generalmente de color verdoso que puede ser expuesta a la intemperie por tiempo prolongado sin problemas. Esta tecnología de inmunización a base de CCA (Cromo, Cobre, Arsénico) es supremamente tóxica e impide la vida de insectos y hongos en cualquier condición de temperatura y humedad normal. Pero la tecnología CCA en autoclave no le funciona bien al bambú y en específico al bambú guadua pues los “pits” o por llamarlos de alguna manera los poros celulares son mas pequeños que el tamaño de las moléculas de los elementos químicos mencionados.

Lo recomendado hoy en día para el bambú guadua es hacer preservación por inmersión en tanques a base de boro, esta impide el ataque de insectos pero no el de los hongos. Para controlar estos últimos se debe recubrir con barnices o pinturas que impidan al aumento de humedad y es necesario un mantenimiento periódico. Adicionalmente algunos recubrimientos nos ayudan a proteger del sol. Para exposiciones a la intemperie también ayuda el impedir que el agua o la humedad entre al interior de los tallos pues es ahí donde es menos densa y absorbe mas humedad, ello se logra con barreras físicas tapando las bocas de los tallos o como la creatividad y recursos nos permita.

Fuente: Palakas

http://www.forestalmaderero.com/articulos/item/bambu-guadua-la-intemperie.html